Existen muchas ocasiones en las que dudamos cómo comportarnos, e incluso tras haberlo hecho seguimos teniendo nuestras dudas de si lo hicimos correctamente o podríamos haberlo hecho mejor. Cuando nos relacionamos con los demás y nos enfrentamos a alguna situación intensa o importante nuestra mente realiza una serie de valoraciones, inconscientemente la mayoría de ellas, que nos delimitan un camino u otro.
Es frecuente que tras situaciones importantes o conflictivas para nosotros emociones como el miedo, los nervios, la culpa, la efusividad, la falta de confianza, nos asalten antes, durante y tras el desarrollo de la acción en cuestión. Especialmente hay que tener cuidado con la culpa, la cual le gusta quedarse y seguir hablándonos sobre lo mal que hicimos y la cantidad de cosas que podríamos haber hecho como alternativa.
Conocer cómo funciona nuestro cerebro a nivel inconsciente y cómo tomamos este tipo de decisiones nos va proporcionar una visión completamente nueva sobre cómo afrontar estas situaciones:
- Calma: ese estado de nervios que antes nos acechaba antes y durante situaciones conflictivas va a ser más controlable al poder dominar los factores que determinan mi última decisión. Sabiendo qué influye en mi cabeza me dará una sensación de más tranquilidad a la hora de decidir.
- Seguridad: al tener en mi mano los puntos que evalúo para tomar mis decisiones y siendo más consciente de ellos, tendré al certeza de que la decisión a tomar será más consciente y racional y menos irracional.
- Confianza: Sabré que estoy tomando la decisión más acertada porque ahora sí que puedo sopesar los diferentes puntos y tomar la mejor decisión en base a lo que yo priorice.
- Mejora de autoestima: este control de los factores para la toma de decisiones supondrá una mejor elección en mis acciones y esto generará un aumento en mi autoestima al ver que realizo mejor decisiones y soy plenamente consciente tanto de los pros como de los contras.
Los tres factores que evaluamos de forma inconsciente cada vez que vamos a tener que enfrentarnos con alguien en una situación conflictiva son:
1. El objetivo
Esto es lo que quieres conseguir en la situación a la que te tienes que enfrentar. Puede ser, pedir un aumento de sueldo cuyo objetivo sería conseguirlo, dar de comer a mi hija, que venga mi madre a pedirme un favor y yo esté tirado en el sofá, que mis amigos me vengan a pedir que salga y yo no quiera… Los objetivos son tan variados como las situaciones. Como digo, es lo que me gustaría conseguir si no hubiera nada más de lo que dependiera ello, pero como veremos, no es únicamente lo que evalúo en mi mente.
2. El coste emocional
Cómo me voy a sentir tanto durante la situación, pero especialmente después. Quizás no quiero discutir con mi jefe porque luego le tengo que ver todos los días y me dará vergüenza o miedo, o no quiero gritarle a mi hija porque me sentiré culpable después cuando la lleve a la cama, o no quiero que mi madre se enfade conmigo que luego me siento mal, o no quiero que mis amigos digan que nunca salgo porque luego me voy a sentir culpable pero también enfadado de que siempre me digan que so un rancio y no voy. Con esto me refiero a la emoción que existe en mí tanto en el desarrollo de la acción como después, y de qué forma evalúo yo el poso que esa emoción me va a dejar a mí.
3. La relación con los demás
Cómo va a cambiar la relación que tengo con esa persona tras la situación. Quizás no quiero que mi jefe se enfade conmigo por pedirle un aumento de sueldo, o no quiero que mi hija se quede triste cuando yo le grite, o que mi madre se enfade y luego no me hable durante la cena porque no he hecho lo que ella quería, o que mis amigos no me hablen durante un día que es lo que normalmente hacen cuando no salgo con ellos.
Pues bien, nuestro cerebro lo que hace es evaluar cuánto peso o importancia doy a cada uno de estos puntos y dependiendo de ello, de mis valores y mi sistema de creencias tomaré una decisión u otra. Pero para ver esto lo mejor es verlo con ejemplos:
Ejemplo 1: pongamos que quiero que mi jefe me suba el sueldo, el objetivo es claro: conseguir salir de esa reunión con una confirmación del mismo de mi aumento de sueldo. Existe un coste emocional ya que sé por la personalidad de mi jefe y mía que nos vamos a gritar, que nos acaloraremos, que quizás me enfade y me sienta también triste por la situación injusta que pienso que existe en mi oficina. También evaluando mi relación con los demás (mi jefe en este caso), no quiero que lo que la discusión que tengamos influya para más tarde ya que hacemos muchos proyectos juntos y tenemos que trabajar juntos muchas veces. Siendo consciente de estos puntos lo que haré será prepararme la discusión para saber cómo decir las cosas porque he decidido que lo que más me importa es el objetivo, quiero por todos los medios que me suban el sueldo, me da igual si me quedo tocado un par de días y de si luego mi jefe me lo pagará cuando trabaje con él, pero priorizo el objetivo como lo que más pesa.
Ejemplo 2: Estoy preocupado porque últimamente noto a mi pareja rara. Mi objetivo es hablar con ella y preguntarle si le ocurre algo y transmitirle mi preocupación. Esta es una situación conflictiva porque mi pareja se suele mosquear cuando le hago este tipo de preguntas. Evalúo el coste emocional y pienso que si no le digo esto voy a estar preocupado durante toda la semana con unos nervios, una inseguridad y una tristeza de que pueda ocurrir algo, y si lo hablo me quitaré un peso de encima y estaré más tranquilo, más seguro y más confiado.. Pensando en la relación con él si tenemos esta charla acabaremos discutiendo y seguramente no me hable en lo que queda de día y se enfade. Evaluando los tres puntos decido priorizar el coste emocional que tendré si no lo hago (y por tanto si lo hago) y aunque pueda enfadarse, hablaré con él.
Ejemplo 3: estoy tumbado en el sofá y llega mi madre diciendo que tire la basura. Mi objetivo es seguir en el sofá porque no me apetece nada bajar ahora a la calle. Mi coste emocional si no lo hago será una pequeña discusión con mi madre en la que ella me increpará que no hago nada en la casa, que soy mal hijo, etc. Etc. Pero pensándolo bien, no me afectará mucho a nivel emocional. Cuando pienso en la relación en ella y cómo quedará si cumplo mi objetivo, sé que ella se quedará muy enfadada y muy triste y eso le afectará en su trabajo porque le suele afectar durante un día o dos. Tras evaluar los tres factores decido bajar la basura porque me ha pesado más la relación con ella.
He querido mostrar en los ejemplos tres situaciones diferentes en los que se muestre un caso de cada tipo donde acabo priorizándose el objetivo, el coste emocional y la realación con la otra persona.
Como ves cuánto más consciente seas de estos tres factores mejor podrás afrontar este tipo de circunstancias en las que hasta ahora pensabas que no tenías el control.
Para mí, descubrir esto fue un antes y un despúes con respecto a cómo enfocar situaciones complicadas que me superan a nivel emocional o de control.
Pues nada, espero que sabiendo esto, vayan mucho mejor estas situaciones por favor, comentad vuestros progresos, vuestras opiniones, vuestros ejemplos y cualquier comentario que queráis hacer aquí debajo en la sección de comentarios.
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