Creencias limitantes, cómo identificarlas en 5′ y modificarlas

creencias limitantes

Las creencias limitantes son ideas que tenemos en nuestro subconsciente creadas por nosotros mismos o por la influencia de personas de autoridad (en su mayoría en nuestra infancia) que forman parte de nuestra forma de ser y determinan nuestras actitudes y comportamientos.

En algún otro post ya hemos comentado lo que es el iceberg emocional, figura que explicaremos a continuación y que nos ayudará a entender lo que son las creencias, y cómo nos afectan a nuestra personalidad:

iceberg emocional creencias limitantes

El iceberg es una metáfora a nosotros mismos, tenemos una parte, la más compleja, que no se ve a simple vista ya que está deabajo del agua. Existe otra parte más visible que coincide con nuestra parte consciente y que se encuentra en el mismo sitio que nuestro entorno, aquí están nuestros comportamientos y actitudes, los cuales van determinados por estas útlimas, es decir, si yo tengo una actitud valiente realizaré cosas (mi comportamiento será) valientes.

En la línea del mar se encontrarían las habilidades que tenemos que muchas veces se hacen visibles pero que pertenecen más a nuestra parte interna. Conforme vamos bajando al fondo del mar aparecen las opiniones y las creencias (aquéllas originadas por las últimas) que se han ido instaurando en nuestra personalidad desde que tenemos consciencia: “no valgo”; “no se me da bien el fútbol”; “la vida es muy dura y hay que sufrir para salir adelante”; “si a los 30 no estás casada no sirves como mujer”, etc. Algunas de estas nos potencian y empoderan y otras nos limitan y bloquean (como veremos más abajo). Por debajo de las creencias y como base de nuestra forma de ser están nuestros valores, que a lo largo de nuestras vidas han ido cambiando de prioridad y que van a generar nuestras creencias: respeto, sinceridad, familia, belleza, valentía, humildad, etc. Son algunos de los valores que tenemos y que van a definir nuestra personalidad. Por debajo de los valores estaría nuestra identidad (cómo somos realmente) y la misión de vida o la parte más trascendental o espiritual.

Los valores serán los responsables de las creencias y opiniones que tengo, de mis habilidades, de la actitud que tenga ante la vida y del comportamiento o acciones que realizo.

Hoy nos pararemos en la parte de las creencias, ya que es uno de los puntos más importantes porque define nuestra actitud y la forma en que nos enfrentamos a cada situación.

Todos tenemos creencias que están ancladas a nuestra forma de ser y a través de las cuales definimos nuestra conducta, son creencias de las cuales muchas veces no somos conscientes de ellas pero aun así ellas deciden por nosotros. Por ejemplo, si tengo como creencia que los hombres no pueden llorar, cuando vea una película que me haga querer llorar, intentaré por todos los medios no soltar ninguna lágrima. Si tengo como creencia que los hombres pueden expresar sus emociones libremente, al ver esa película lloraré si me apetece.

 

Creencias limitantes, ¿qué son y para que nos sirven?

Como ves existen creencias que nos refuerzan o empoderan más y otras que nos limitan más. Todas ellas, me limiten o no, están porque en algún momento de mi vida me aportaron algo positivo. Para seguir con el ejemplo de antes la creencia de “los hombres no pueden llorar” que seguramente la hiciera mía cuando era pequeño, me aportó el hacer caso a mi padre que fue el que me la dijo y al hacerle caso y hacer lo que él decía, eso me aportó el recibir su aprobación. Por eso, por muy negativas o limitantes que parezcan hoy en día algunas de mis creencias, en su momento me aportaron algo positivo.

Las creencias limitantes suelen haber sido integradas por nosotros a través de figuras de autoridad cuando éramos pequeños. Normalmente nuestros padres, abuelos, profesores, cuidadores, hermanos mayores… Y muchas veces no sabemos ni si quiera cómo las adquirimos, parecen irracionales muchas otras. Las creencias limitantes son como caramelos que en su día nos tragamos, muchos de ellos sin si quiera quitarles el envoltorio y ver qué había dentro. Y ahora, necesitamos sacar esos caramelos, desenvolverlos, ver qué hay dentro y decidir si nos los volvemos a tragar o no.

Muchas de las creencias limitantes como comentábamos pudieron darnos su beneficio cuando éramos pequeños pero en la actualidad nos bloquean más que otra cosa. Es necesario por tanto revisar esas creencias pero como muchas están en nuestro subconsciente, nos es difícil localizarlas. Para ello existe una herramienta muy potente que se llama el Test de Ellis.

 

Test de Creencias Irracionales o limitantes de Ellis

Este test te permite localizar las creencias limitantes más comunes y lo mejor de todo es que puedes hacerte el test tú mismo y ver inmediatamente las respuestas. Si lo realizas el test te dirá las creencias limitantes que puedes tener, como todo test esto es una guía y por tanto hay que tomarlo como una sugerencia para que nos haga pensar y veamos si tiene razón. Seguro que habrá algunas en las que nos veremos reflejados pero en otras quizás no tanto. En cualquier lugar es una herramienta magnífica para hacernos reflexionar.

Descargar el test de Ellis

Muy bien, ya he hecho el Test de Ellis y ya he detectado las creencias limitantes que tengo, y ahora ¿qué hago para deshacerme de ellas?

Lo primero de todo para trabajar las creencias es la toma de conciencia, en este primer punto tenemos que aceptar las creencias limitantes que tenemos. No nos mintamos a nosotros mismos, porque nos dé vergüenza o miedo tener esas creencias, cuanto más sincero seamos con nosotros mismos mejor podremos trabajarlas.

Una vez aceptado que forman parte de nosotros puedes intentar pensar por qué hiciste tuyas esas formas de pensar y quién pudo ser el responsable, de esta forma averiguaremos la intención positiva que tenía cuando la metimos en nuestro iceberg emocional.

Una vez visto la parte positiva será interesante analizar de qué forma me bloquea en la actualidad y en qué situaciones suele aparecer y con qué actitudes. Así, podremos estar atentos la próxima vez que estemos en una situación similar (en este punto trabajar con un diario emocional nos ayudará enormemente).

Teniendo la intención positiva y la parte negativa que me aporta en la actualidad ya tendré la mitad de camino hecho, ahora tengo que crear, pensar o elaborar otras formas de pensar para tener alternativas cuando vuelvan a aparecer las creencias limitantes.

Como comentaba antes también será útil tener identificadas las situaciones o con las personas con las que me suelo comportar cuando el pensamiento limitante surge.

Tras ello ya tendremos todas las piezas para, cuando esté en una situación similar, pueda poner en marcha las otras creencias alternativas más potenciadoras y ver el resultado que obtengo. Es importante darse cuenta de los resultados (tanto en mí como en mi relación con los demás), para ir anclando las nuevas creencias.

Ejemplo: Al realizar El test de Ellis me doy cuenta de que una de mis creencias limitantes es que tengo que hacerlo todo perfecto, es algo que pensándolo habré recibido de mi padre y que, muchas veces me sigue aportando en la actualidad cosas positivas (cuando quiero realizar algo lo mejor posible). Lo que ocurre que muchas otras cuando no me sale todo perfecto lo paso mal porque soy muy exigente conmigo mismo, así que analizando las situaciones en las que me limita esta creencia, me doy cuenta de que al realizar una tarea que no es del trabajo, no me gustaría sentirme tan mal como me siento y esa vocecita interior me gustaría que no apareciera. Busco alternativas de pensamiento y tengo “no pasa nada si no haces todo perfecto”, “aunque no fuera perfecto, seguro que salió muy bien”, “si no sale perfecto no vales menos”, “si no sale perfecto no eres peor”, “si soy más flexible conmigo mismo me valoraré más”. Habiendo pensado todo esto me doy cuenta de cómo podrían cambiar las situaciones si cambiara esa creencia y de todo lo que ganaría (me sentiría mucho mejor, estaría más tranquilo, disfrutaría más de las cosas que hago, etc.). Siento más consciente de todo esto, me comprometo a que la próxima vez que ocurra esto, callar esa vocecita y cambiarla por las nuevas creencias. De hecho, sé que esta semana voy a tener que hacer montar unos muebles en mi casa y como sé que en este tipo de cosas me pongo nervioso y salen mis creencias limitantes, cuando vaya a montarlos estaré preparado para cambiar mi forma de pensar. Este será mi entrenamiento y intentaré ser lo más consciente que pueda para ver qué beneficios tengo y así poder ir anclando inconscientemente mis nuevas creencias ante este tipo de situaciones.

Este proceso a veces no es fácil ya que son formas de pensar que llevan con nosotros muchos años y forman parte del subconsciente así que cambiar eso puede llevar tiempo. Por eso, cuando más atentos estemos a nuestras emociones y nuestros pensamientos, mejor podremos trabajar nuestras creencias limitantes y cambiarlas por otras potenciadoras.

Este tema de las creencias es uno de los que más me interesan por la gran influencia que tienen en nuestro comportamiento y nuestras actitudes. El simplemente ser conscientes del iceberg emocional y de cómo afectan estas creencias en nuestra forma de ser y actuar, ya es un gran paso (para mí así lo fue). Trabajarlas poco a poco nos permitirá ir puliendo nuestra forma de ser hacia algo que buscamos y que a veces no conseguimos ser (“ojalá pudiera ser más o menos tal”).

Por ello, cualquier duda que tengas en este tema, opiniones, compartir que quieras hacer, estaré encantado de leerlo.

Seguro que tienes en mente amigos que podrían beneficiarse de leer este artículo, así que te invito a que compartas este post en tus redes sociales, yo te lo agradecería enormemente 🙂

[Total:1    Promedio:5/5]
Seguir David Gómez:

Titulado Experto en Inteligencia Emocional, Coach Personal y Ejecutivo, y apasionado de la Psicología y de cómo ser más felices cada día.

Dejar una opinión