Qué es la Educación Emocional y técnicas para nuestros hijos

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Como padre o madre, tus hijos son lo más importante que tienes y por ello quieres que crezcan lo mejor posible, hoy en día la sociedad se ha dado cuenta de lo importante que es la Inteligencia Emocional en la educación, tanto dentro como fuera del colegio. La Educación Emocional es algo que debemos trabajar tanto en casa como en las escuelas, y respecto a tu labor como padre, este artículo está dirigido a lo que puedes hacer tú con tus hijos.

Rafael Bisquerra es uno de las figuras más importantes en el panorama nacional sobre educación emocional, aquí puedes ver más información sobre su concepto de educación emocional para niños.

Muchos padres os preguntáis y queréis que vuestros hijos crezcan en un ambiente emocional sano. En una familia donde la gente se enfade pero se puedan expresar los enfados de forma sana, donde haya comunicación, donde la familia sea un equipo y se piense en los otros. Donde nos apoyemos los unos a los otros y las envidias y reproches surjan el menor tiempo posible.

Esto es una situación que puede sonar demasiado ideal e inalcanzable y por supuesto que cada familia y cada persona es un mundo, pero si establecemos una estructura, una metodología y unos procesos que inviten a esto, crear este tipo de familia será mucho más fácil.

Aquí es donde la Inteligencia Emocional de Daniel Goleman tiene una importancia esencial, por un lado va a enseñar al niño a relacionarse con sus propias emociones, va a ayudarle a diferenciar entre lo que está sintiendo y poder así saber qué necesitan. No es lo mismo que se sientan tristes por no haber estudiado para el examen, que estén enfadados consigo mismos por no haber dedicado tiempo suficiente. Al identificar sus emociones esto les ayudará a expresarlas y compartirlas con su familia y de ese modo poder gestionarlas pudiendo adquirir o pedir lo que necesitan para satisfacer esas necesidades que sus emociones les están demandando. También influirá en nuestros hijos a la hora de relacionarse no solo con ellos mismos, sino con las personas que les rodean y su entorno.

La educación emocional, por tanto, va a ayudar a nuestros pequeños a desarrollar habilidades sociales y competencias emocionales como la asertividad, el autoconocimiento, la expresión de enfados, escucha activa, gestión de grupos, empatía, etc. fundamental a lo largo de toda sus vidas. Especialmente en la infancia y adolescencia donde temas tan peligrosos para su autoestima como el bullying, pueden aparecer y afectarles.

En este vídeo se explica bastante bien lo explicado anteriormente:

Lo primero de todo, para crear una estructura que permita relaciones saludables entre los miembros de la familia, es necesario que los primeros que lo hagáis seáis los padres. De nada sirve decirle a tu hijo que en casa no se grita cuando uno se enfada si la primera que lo hace eres tú, tampoco sirve decir que las cosas se hablan si nunca te escuchan a ti hablar con tu pareja sobre algún conflicto pasado. Los niños aprenden por imitación, por ello lo primero que debes hacer es ser el reflejo de lo que quieres que sean tus hijos, aunque les digas que se comporten de una forma determinada, poco caso te harán si no eres tú la primera persona que actúa como tal.

No digas cómo quieres que se comporten tus hijos, actúa de esa forma

A continuación te presento algunas pautas que podrán ayudarte a establecer una familia con más educación emocional:

Buenos días y buenas noches con cariño: a nadie le gusta madrugar y a veces tampoco irse a acostar. Y en muchas ocasiones nosotros no tenemos humor o estado de ánimo para estar cariñosos, pero tenemos que intentar que al despertar a nuestros hijos y al acostarles, la experiencia sea con cariño. Y es que a veces el tema de dormirnos lo tenemos más relacionado con ello pero se nos olvida por las mañanas (piensa de qué manera te levantas por las mañanas y quizás lo entenderás…). Así que también por las mañanas papá o mamá (o los dos) deberían usar cinco minutos en levantar a sus hijos tranquilamente con besos, abrazos y caricias. “Ya claro, yo es que no tengo tiempo”, bueno, seguro que podrás ponerte cinco minutos antes el despertador por esto. Pruébalo durante una semana y verás qu ese levantan de otra forma y la mañana es más calmada y llevadera (a no ser que seas una de esas personas que desde que se levanta hasta que sale por la puerta está con prisas y las mete a todo el mundo). En ese caso también lo ver´s reflejado en tus hijos.

Por favor y gracias: siempre me han dicho que estas dos (o tres) palabras no cuestan nada y siempre se agradecen. No entiendo por qué en muchas familias no se utilizan, que exista confianza no quiere decir que no podamos mostrar respeto y agradecimiento. De hecho tendría que ser con las personas que más nos gustaría mostrarlas. Y como siempre, somos los padres los primeros en (de)mostrar eso pidiendo por favor y agradeciendo cuando pidamos a nuestra pareja o a nuestros hijos. Puede parecer una chorrada pero esto es parte de los cimientos para crear relaciones sanas en un entorno de confianza y respeto.

Establecer límites: aunque hoy en día se esté dudando sobre si la autoridad es positiva o no para los hijos, personalmente creo que se está comparando con una autoridad que existía hace años y que como todos habremos podido comprobar, a veces era exagerada. Pero esto no nos tiene que echar para atrás en cuanto al tema de que nuestros hijos tienen que saber hasta dónde se puede llegar y hasta dónde no. No es tema de coartarles su libertad ni nada similar, los hijos necesitan para su seguridad, para su autoestima, saber qué se puede hacer y qué no. Si un día esto vale pero mañana no el niño no crece con unos valores seguros ni con esa seguridad que ello le aporta. De ahí que sea fundamental que tanto el padre como la madre sepan los límites y los apliquen por igual para que no haya error.

Tener horarios: esto de los límites también incluye horarios. Es necesario que tus hijos tengan en su (bio)ritmo unas horas fijas de despertarse, de desayunar, de comer, de irse a la cama, etc. Esto también les da una seguridad (aunque sea inconscientemente percibida) además de influir en el descanso de ellos. Si unos días se acuestan a unas horas y otros a otras su ritmo cambia y luego eso les puede afectar a su estado de ánimo.

Cumplir lo que dices: tanto si es para bien como para mal, las promesas hay que cumplirlas, de lo contrario estaremos demostrando a nuestros hijos que nuestra palabra no vale, que podemos mentirle cuando queramos y que la próxima vez que le prometamos algo podremos no cumplirlo. Como digo esto vale tanto para promesas de premios, como para castigos. Si cumplimos con nuestra palabra estaremos afianzando la personalidad de nuestro hijo y dándole mayor seguridad al saber en el fondo que lo que decimos se cumplirá.

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Hacer más y decir menos: como comentaba al principio del post, los hijos aprenden más por imitación de sus padres que por escuchar a estos decir cómo se tienen que comportar. De ahí que predicar con el ejemplo sea una de las cosas más importantes para construir la personalidad y actitud de tus hijos.

Abrazos, abrazos y más abrazos: los abrazos son algo que nunca sobran. Está demostrado científicamente que los recién nacidos que tienen más contacto con los padres crecen de forma más saludable. Los seres humanos somos seres sociales que necesitamos del contacto con otras personas, y si esas personas son papá, mamá o los hermanos, mucho más. Si enseñamos a abrazar cuando queramos, siendo espontáneos, sin razón, lugar u ocasión, cuando menos lo esperemos veremos a nuestros hijos dándose abrazos mutuamente o pidiéndonos uno. Este cariño fortalece la autoestima de nuestros hijos de forma espectacular.

Contacto: cuando hablamos de abrazos en el anterior punto nos referimos no únicamente a los abrazos, sino al contacto en general. El acariciar a nuestros hijos cuando hablamos con ellos, el hacerles mimos de vez en cuando, darles besos, sigue siendo tremendamente importante, especialmente en los primeros años de vida. No solo les crearemos personalidades más robustas sino que estaremos enseñando indirectamente a nuestros hijos a mostrar su afecto a otras personas, lo cual es muy saludable y necesario estos días.

“Te quiero”: lo mismo ocurre con el “te quiero”, algo que en algunas familias eran palabras tabú. Si enseñamos a decirlo entre nosotros y con nuestros hijos, será algo normal que usarán y que nos dirán/diremos con el consecuente refuerzo de autoestima y valoración de ellos. Hay pocas cosas que refuercen más a un hijo que un abrazo y un “te quiero” de sus padres.

La muestra de cariño y afecto de forma gestual y verbal es muy importante durante toda la vida de nuestros hijos, especialmente en sus primeros años.

 

En este vídeo, nos dan algunos consejos sobre las típicas preguntas que te sueles hacer como padre (¿cogerle cuando llora?; ¿atenderle en las rabietas?; ¿un azote de vez en cuando?…).

 

A continuación te dejo una carta muy especial que todos los padres deberían tener en cuenta y que son un poco las bases de una educación emocional inteligente:

Carta de un hijo a todos los padres del mundo (o las 14 claves para educar a tus hijos con Inteligencia Emocional):

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  1. No me des todo lo que te pida. A veces solo pido para ver hasta cuánto puedo coger.
  1. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.
  1. No des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
  1. Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es castigo.
  1. No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces sentirme mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces sentirme peor que los demás, seré yo quien sufra.
  1. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer, decídete y mantén esa decisión.
  1. Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
  1. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.
  1. Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga el “por qué lo hice”. A veces ni yo mismo lo sé.
  1. Cuando estés equivocado en algo admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti. Y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
  1. Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos; ya que por ser de la familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.
  1. No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.
  1. Cuando te cuente un problema mío no me digas “No tengo tiempo para tonterías” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.
  1. Y quiéreme. Y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.

Descargar las 14 claves para educar a tus hijos con inteligencia emocional

Si quieres ver una explicación de cada uno de estos puntos, en este otro post los comento en profundidad.

Como siempre recomiendo, deberías descargarte estas claves, imprimirlas y colgarlas en algún sitio visible de la casa para que siempre te acuerdes de los valores que quieres transmitir a tus hijos.

Si estás buscando libros que hablen sobre educación emocional infantil o Inteligencia Emocional, en este artículo comento algunos que, según mi opinión, merecen la pena leer.

Cualquier comentario que tengas, opinión, punto de vista, preguntas, etc. estaré encantado de leerlo en los comentarios de abajo.

Si conoces a algún padre al que podría interesar esta información de educación emocional para niños, podrías compartirlo en tus redes sociales. Sería también un bonito gesto para agradecer el trabajo realizado con este post 🙂

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Titulado Experto en Inteligencia Emocional, Coach Personal y Ejecutivo, y apasionado de la Psicología y de cómo ser más felices cada día.

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