El Miedo: sus tipos, el miedo a la vida, a la muerte y ejercicios para trabajarlo

miedo

La emoción del miedo

El miedo es la sensación de angustia que se produce cuando percibimos una amenaza. Esta percepción siempre va a depender de nuestras experiencias vividas y de los recursos que tengamos (o pensamos que tenemos) para con ello evaluar si la situación es amenazante o no.

La función primordial de esta emoción es mantenernos alejados de los peligros y amenazas para asegurar nuestra supervivencia lo máximo posible.

 

Características del miedo

  • El miedo es relativo: como veíamos en su definición, va a depender de cómo percibimos lo que ocurre y los recursos que tengo, por eso hay veces que yo tengo miedo a algo y a mi amigo le parece una chorrada y viceversa.
  • Pegadizo: en una habitación, el miedo de una sola persona puede extenderse con gran rapidez al resto de los presentes.
  • El miedo es una emoción universal ya que todos hemos sentido miedo alguna vez y a todas las edades de nuestra vida.
  • Ilógico: el miedo a veces escapa a la razón. Cuántas veces nos ha ocurrido que objetivamente sabemos que no tenemos que tener miedo a algo, pero a pesar de ello lo sentimos en todo nuestro cuerpo.
  • Indigno: las creencias sociales y culturales han convertido el miedo en una emoción indigna: cuando decimos que alguien no hizo algo “porque tuvo miedo” suele hacerse con un tono despectivo hacia esa persona.

 

El miedo a la vida y el miedo a la muerte

El miedo, en su forma más básica, tiene que ver con la existencia: el hecho mismo de vivir nos hace tener que enfrentarnos con situaciones que nos provocan miedo y, en el otro extremo, contemplar la muerte puede generarnos la misma sensación.

 

El miedo a la vida

El miedo a la vida se manifiesta en las personas que no se comprometen nunca con nada ni con nadie, ya sea con su pareja, con su trabajo o con una meta a lograr. Estas personas irán cambiando continuamente justificándose en que si no se aburren, pero detrás de ese aburrimiento (emoción secundaria), existe un miedo al fracaso, a malgastar la vida y no aprovecharla como tienen o tenían pensado.

Estos miedos persiguen a las personas ya que estas son incapaces de afrontarlos y para huir de ellos, cambian de lugar, de trabajo, de personas, etc. Es un miedo a fallar ante las exigencias de la vida, a no sentirse lo bastante bueno.

Estas personas necesitan tomar conciencia en este tipo de situaciones de la cantidad de posibilidades y personas que este este miedo al fracaso les está privando.

 

El miedo a la muerte

Por otro lado, están las personas que tienen miedo a la muerte y cuya máxima es “seguridad ante todo”. Es gente que por miedo a que les pase algo dejan de hacer cosas. Esta gente puede sacarle riesgo a todo, a casarse y a no casarse, a tener y no tener hijos… Son personas que suelen ir por el camino convencional ya diseñado e intentan hacer el menor número de cambios, de esta forma no tendrán miedos pero tampoco mucha excitación. Su vida puede resumirse en la palabra control. El miedo que tienen a sentir miedo y el miedo a la muerte se han convertido en uno solo.

Estas personas necesitan tomar conciencia de que no todos los cambios llevan obligatoriamente a la muerte, sino que pueden ser fuente de muchas cosas positivas (oportunidades, experiencias, emociones, talentos por desarrollar, etc.).

miedo a la muerte

 

Ejercicio para descubrir tu miedo

Para averiguar si tenemos miedo a la vida o a la muerte existe un ejercicio muy interesante:

En primer lugar escribe a qué tienes miedo, a partir de ahí tendrás 5 preguntas más para ir desglosando qué significaría ese miedo, para que vayan surgiendo a su vez otros miedos. Finalmente (puede ser que se necesiten más de 5 preguntas o a veces menos), tendremos que llegar al miedo a la muerte o a la vida.

Ejemplo:

Miedo: Tengo miedo a dejar a mi chica aunque mi relación ya me da igual

  1. Y eso, ¿qué significaría? Que me quedaría solo
  2. Y eso, ¿qué significaría? Que esa soledad supondría mucho dolor
  3. Y eso, ¿qué significaría? Que me sentiría incapaz de seguir adelante solo
  4. Y eso, ¿qué significaría? Que me abandonaría a mí mismo
  5. Y eso, ¿qué significaría? Que ahí se “acabaría” mi vida

Para trabajar estos miedos necesitamos usar nuestra lógica y razón para romper esa cadena: ¿realmente sería completamente incapaz de seguir adelante?

Este ejercicio puedes hacerlo varias veces con otros miedos y aprender de los resultados.

 

Tipos de miedo

Miedo primario saludable

Cuando el miedo surge en nosotros como una emoción sana nos avisa de una amenaza y nos suele dar señales orientadas a la supervivencia, de entra las cuales, escapar del peligro suele ser la más dada. Este miedo suele ser fugaz ya que cuando ha terminado o escapado el peligro o amenaza, la emoción también lo hace.

La ansiedad, por otro lado, se origina por amenazas invisibles creadas en nuestra mente, más que una respuesta por algo físico que esté presente. Es nuestra capacidad para anticipar lo que nos genera ansiedad. Sentiremos miedo a la oscuridad o a un león que nos ruge, pero a un examen de la universidad o a la idea de que nuestra pareja nos va a dejar, sentiremos ansiedad.

Esta ansiedad primaria puede ser positiva cuando coincide con el entusiasmo por que ocurra algo (estamos ansiosos por ello), además esta emoción nos indica que estamos (o percibimos que estamos) preparados para ello (un partido de baloncesto). Cuando no estamos (o pensamos que no estamos) listos, entonces esa ansiedad es más un temor porque llegue el momento.

 

Miedo primario no saludable

Cuando el miedo aparece como una emoción desadaptativa y enquistada en el tiempo, constituye una reacción fóbica a pensamientos, sentimientos y recuerdos asociados con frecuencia a eventos traumáticos. Cuando ocurrió el acontecimiento, ahí surgió un miedo sano, pero este se ha quedado fijado en nosotros lo cual nos genera ansiedad. En estas situaciones tememos volver a experimentar ese miedo y la impotencia del caso traumático. Solemos sentirnos débiles y evitamos a toda costa enfrentarnos a repetir la experiencia. En estas ocasiones puede surgir un enfado como emoción secundaria para esconder ese miedo.

Lo recomendado es enfrentarse a ese miedo en un entorno seguro, el Proceso Emocional Básico puede ayudarte a trabajar estas emociones, en este enlace te dejo el artículo donde comentamos cómo hacerlo.

Un ejemplo de miedo no saludable podría ser una persona que crece aterrada por los enfados de su padre y por la forma en que este hablaba y trataba a la madre. Es común que esta persona sea tímida e insegura con un miedo constante porque se siente tremendamente responsable del bienestar de sus hijos. Cuando estos se enfadan con ella, esta vuelve a vivir las situaciones de pequeña y se siente desmesuradamente culpable.

Es clave por ello analizar a nuestro niño interior y ver qué miedos tenía de pequeño (qué miedos me inculcó mi familia) y cómo esto puede seguir afectándome a día de hoy.

 

El miedo como emoción secundaria

Cuando el miedo surge como emoción secundaria (ocultando la verdadera emoción) no sentimos que haya una amenaza. Solemos sentirnos inseguros o ansiosos por la posibilidad de que nuestros sentimientos primarios de enfado, tristeza o debilidad puedan dañar nuestras relaciones con otras personas. Así, el miedo aparece escondiendo las emociones centrales, por ejemplo cuando sé que un compañero de trabajo me va a pedir algo y tengo miedo de decirle que no, puede que esté ocultando con ese miedo sentimientos míos de debilidad o falta de asertividad para negarle el favor.

Otra forma de que aparezcan el miedo o la ansiedad como emoción secundaria es teniendo expectativas catastróficas para el futuro, en las que el miedo oculta un sentimiento básico de inseguridad.

tipos de miedo

 

Ejercicios para trabajar el miedo

A continuación presentamos algunos ejercicios para hacerte reflexionar sobre el miedo, que tomes conciencia de cómo influye en tu personalidad y de la información que te da para poder darte lo que necesitas. Así que coge papel y lápiz y ponte a ello:

 

Ejercicio 1: Miedo a la vida

  • ¿Cuál es el cambio o la meta que más te gustaría alcanzar en tus circunstancias actuales?. ¿Qué miedos te lo impiden?. ¿Hasta qué punto son realistas tus miedos?

Ejercicio 2: Miedo a la muerte

  • ¿Qué defensas utilizas contra el miedo? ¿Se debe parte de tu aburrimiento –si lo hay- al miedo?
  • ¿Has humillado o menospreciado a alguien últimamente porque tienes miedo, pero niegas este sentimiento? ¿Alguien te ha humillado o menospreciado a ti?

Ejercicio 3: ¿A qué tengo miedo (vida o muerte)?: La quintaesencia del miedo.

Es el que vimos anteriormente, así que arriba tienes la explicación detallada.

  • Pon nombre a tu miedo y apúntalo en un recuadro. Dibuja otros cinco recuadros para anotar las cosas que surjan de ese miedo, hasta llegar a la quintaesencia del miedo (literalmente, refinar cinco veces).

Ejercicio 4: Miedo y ansiedad primarios saludables

  • Identifica una situación en la que sentiste una amenaza y que represente ahora mismo incertidumbre o peligro, real o imaginario… Céntrate en ese sentimiento y habla un poco de él, encontrando una palabra o palabras que se adecuen a lo que sientes… Identifica la amenaza y encuentra alguna manera de calmarte y afrontarla. ¿Qué necesitas: seguridad, escape o alivio?… ¿Qué puedes hacer para darte eso que necesitas?… ¿A quién más puedes acudir para recibir eso que necesitas?…

Ejercicio 5: Miedo y ansiedad primarios no saludables

  • Identifica y escribe el miedo primario que se da en muchas de tus relaciones con otras personas o como respuesta a un determinado tipo de situación… Describe las situaciones que conducen a eso y cómo te hacen sentir, prestando atención a si hay alguna voz en tu cabeza criticándote por estar asustado. Si es así, ¿qué dice esta voz con relación a ti y a los demás?… Escríbelo o dilo en voz alta… ¿Hay alguna otra voz diferente disponible?…
  • ¿Qué mensajes recibiste en la infancia?. ¿De qué tenían miedo tus padres?. ¿Sabes a qué temían tus abuelos?

 

Hasta aquí este post sobre la emoción del miedo que espero os sirva para conocerlo mejor, entender algunos sentimientos que tenéis, y sobre todo, ser más conscientes de lo que os quiere decir para poder daros lo que necesitáis para ser más felices.

Si te ha parecido un artículo interesante podrías compartirlo con tus amigos en tus redes sociales, podría ser una bonita forma de agradecerme si has aprendido algo 😉

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Seguir David Gómez:

Titulado Experto en Inteligencia Emocional, Coach Personal y Ejecutivo, y apasionado de la Psicología y de cómo ser más felices cada día.

2 Respuestas

  1. Muy interesante David! Gracias por compartirlo

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