Bullying – Guía Completa: Cómo prevenir el Acoso Escolar de tu hijo

bullying

Qué es el bullying

El bullying es una situación de acoso, maltrato o intimidación que suele darse en el ámbito escolar (dentro y fuera de la escuela), que se sucede normalmente de forma continuada en el tiempo. Los lugares donde se da el bullying escolar son el aula, los pasillos del colegio, el patio donde se realizan los descansos o recreos y la entrada y salida de la escuela. Pero también puede producirse fuera de ella en la calle o incluso en internet, con un nuevo tipo que se ha ido desarrollando estos últimos años en las redes sociales, el ciberacoso o ciberbullying. 

El bullying destaca por ser una situación principalmente emocional que afecta a la autoestima del acosado y que suele generarse sin que ningún adulto se dé cuenta ni medie en ello.

Las últimas estadísticas de bullying muestran que casi 1 de cada 10 niños es víctima de acoso y la mayoría no saben siquiera por qué lo hacen. Según Bullying sin Fronteras, hasta 24 millones de niños y jóvenes son víctimas de acoso y maltrato por bullying y según la Organización Mundial de la Salud el bullying es responsable de alrededor de 200.000 suicidios al año de chicos entre 14 y 28 años. ¡200.000 suicidios al año!

El teléfono contra el acoso escolar es el 900 018 018 abierto las 24 h los 365 días del año, aquí tienes más información.

 

Tipos de bullying

Cuando hablamos de los tipos de acoso escolar que se pueden dar en clase tenemos:

  • Físico: se caracteriza por violencia física ejercida a través de golpes, empujones, tirones de pelo, lanzamiento de objetos. El típico ejemplo es el grupo de chicos que espera al acosado al salir de clase, en el recreo o a la salida para insultarle y pegarle.
  • Verbal: meterse con el niño a través de burlas o insultos directos. La característica principal de este tipo de bullying es que requiere de público, ya sea el resto de compañeros o los amigos del acosador que le “ríen las gracias”, el objetivo es humillar y poner en evidencia al niño. Suele ser por alguna característica física que le haga destacar del resto (sobrepeso, altura), por algún accesorio que el niño lleve que no lleven los demás (gafas, aparato de dientes, aparato para oír mejor, alzas en los pies) o incluso por la ropa o forma de vestir (“demasiado” infantil, oscura, brillante).
  • Psicológico: todos los bullying tienen un componente psicológico, pero este caso se refiere a aquellos cuyo objetivo es minar la autoestima de la víctima produciendo en ella una intensa sensación de miedo. Esto se consigue mediante amenazas que le sumergen en ese miedo constante por si ocurre lo que le han dicho (“verás cuando te espere a la salida hoy”, “mañana en la excursión me vas a dar el dinero que te hayan dado en casa”, “o me pasas tu examen en el próximo examen de mates o verás”).
  • Social: aquí se juega con la sociabilidad del niño en la cual el matón pretende aislarle del resto de compañeros o de sus amigos, haciendo que se sienta un “bicho raro”, solo, marginado y rechazado. Ejemplos como “no os juntéis con él hoy en el recreo, verás que risa”, “que nadie se siente con ella en el bus de la excursión de mañana”, “como alguien le elija para el equipo de fútbol se la gana”. Por eso, como veremos más adelante, es necesario que el acosado tenga un fuerte grupo de amigos que puedan hacer frente a esas amenazas.

tipos de bullying

 

Causas del bullying

Cuando en las últimas estadísticas de bullying se preguntaba a los acosadores por las causas del acoso escolar, la mayoría afirmaba que no sabía por qué lo hacía. En segundo lugar decían que era para gastar una broma y en tercero para molestar a la persona agredida.

En general el maltratador elige para su acoso a niños que destacan de los demás y son diferentes de alguna forma. Como veíamos en los tipos de bullying, suele ser por características físicas, psicológicas o algún accesorio o prenda de vestir que lleve que también le haga destacar. El ejemplo común es el niño que es físicamente más pequeño, lleva gafas o aparato, o tiene algún tipo de discapacidad. Este tipo de niños destacará de los demás y esto podrá ser causa de algún tipo de bullying hacia ellos.

Otras veces el acosador ve algún tipo de debilidad en esa persona, la detecta y la aprovecha en su favor para hacerle daño. Hay “expertos acosadores” que rastrean esas debilidades metiéndose con todos los de la clase para ver cómo reaccionan. Cuando consiguen dar con alguien débil que no les hace frente y le afectan esos comentarios, ya tienen a su víctima.

A veces lo que existe es envidia por parte de los maltratadores: el chico guapo que gusta a todas las chicas de la clase, el chico que saca las mejores notas de clase (los bien conocidos empollones), el chico independiente que no sigue las reglas y que “va a su bola”, etc.

Conforme los niños van haciéndose más mayores y el tema de gustarse entre ellos empieza a ganar importancia, suelen surgir como comentaba en el párrafo anterior, rencillas entre chicos o chicas por ser el chico o la chica más deseados de clase y eso también puede ser posible causa de bullying.

Si queremos evitar que nuestro hijo se convierta en un acosador, sigue leyendo y un poco más adelante hablaremos sobre ello.

causas del bullying

 

Consecuencias del bullying

La principal consecuencia del bullying en el acosado es un efecto negativo en su autoestima. Esto a su vez puede afectar a su vida social, a su actitud en casa, a su relación con amigos, padres y hermanos, incluso cambios en su personalidad.

A continuación analizaremos en profundidad estos puntos junto con alguna solución más:

  • Baja autoestima: cuando existe una situación de bullying escolar lo normal es que el niño afectado sufra una bajada de autoestima, ya que como veremos a continuación, empieza a vivir una serie de emociones que le hacen perder la confianza en sí mismo y el concepto de valía. Es necesario que nosotros como padres siempre estemos reforzando la autoestima de nuestros hijos, para que si ocurren casos de este tipo, nuestro hijo tenga herramientas para gestionarlo. Si quieres saber cómo aumentar la autoestima de tu hijo, haz clic aquí.
  • Miedo: el chico acosado podrá tener una sensación de miedo por que se vuelva a cruzarcon el matón y le vuelva a agredir física o verbalmente.
  • Inseguridad: existe una sensación de inseguridad continua por no saber qué va a ocurrir la próxima vez que se cruce con el acosador o cuándo volverá a tener un encontronazo con él.
  • Culpabilidad: muchos se sienten culpables consigo mismo porque piensan que son ellos la causa de esta situación (por su condición física por ejemplo). Otros también lo piensan porque ven que no son capaces de hacer frente a los acosadores y de terminar con esta situación.
  • Tristeza: existe un componente de tristeza que puede ser más o menos intenso y frecuente durante el día, es decir, puede que solo se produzca a la hora del recreo y luego ya se olvide de ello hasta el próximo día. Como ya hemos, dicho tener un grupo de amigos consistente ayudará a que la persona pueda evadirse y pensar en otras cosas. Si esta persona se siente sola y no ve que pueda hacer nada para evitar esta situación, cada vez se sentirá peor consigo mismo y no verá salida alguna. Esto puede hacer que acabe sumido en una depresión, sin querer salir de casa o ir al colegio, o lo que es peor, acabar suicidándose.
  • Cambio de personalidad: todo este mix de emociones, si persiste durante un período de tiempo largo, puede hacer que el chico o chica acosados cambien su personalidad. Chicos muy enérgicos y extrovertidos pueden dar un giro y volverse introvertidos y vulnerables.
  • Vida social: estos cambios en la autoestima y personalidad podrán afectar a la vida social del chico: podrá cambiar hábitos para llegar 5 minutos tarde al colegio y no encontrarse con el matón; podrá dejar de salir al recreo excusándose en que tiene deberes que hacer; podrá dejar de salir con sus amigos por si se encuentra al acosador por el barrio. Nosotros como padres tenemos que estar atentos a estas señales para preguntarle y ver qué ocurre en caso de que aparezcan.
  • De la misma forma, en casa también puede verse cambiado su comportamiento: encerrarse en su cuarto sin querer salir ni hacer nada; dejar de jugar con sus hermanos o hablarles mal; dejar de comer tan bien como antes; cambios de humor.

 

Cuando nos preguntamos qué hacer en caso de bullying en el colegio, este corto (hecho por alumnos) nos puede dar una idea de los aspectos negativos que genera una situación de acoso escolar, y que debemos evitar si percibimos algún tipo de indicio.

  

Cómo enseñar a mi hijo a evitar ser acosado

Como padres que queremos saber cómo evitar el bullying, tenemos la obligación de intervenir cuando somos testigos de una situación de acoso, pero habrá muchas ocasiones en las que no nos enteremos ni haya ningún adulto delante para poder defender a tu hijo. Por ello, recae en nosotros la labor de enseñar a nuestro hijo a defenderse y evitar posibles acosadores.

  1. Control y gestión de emociones

Una investigación que realizó Save the Children presentó que cerca del 13,1% de los niños que ejercen el bullying a otros, lo hacen para lograr que el otro niño llore, se enfade o pierda el control de alguna forma. Los acosadores buscan una respuesta, así que si enseñamos a nuestros hijos a manejar sus emociones para que sean capaces de frenarlas cuando los maltratadores les insultan, habrá más posibilidades de que no sigan ejerciendo ese acoso al no conseguir ese llanto, rabieta, insulto o grito que buscan.

Para enseñar a nuestros hijos a gestionar las emociones te daré las siguientes soluciones:

El diario emocional: puede ser un buen entrenamiento para que tu hijo vaya trabajando con él y vaya siendo más consciente de sus factores corporales que le generan ciertas emociones, para que pueda darse cuenta de ellas y pueda frenarlas a tiempo. Si quieres saber más sobre el diario emocional y cómo usarlo, te dejo un enlace al artículo donde lo explico => diario emocional.

¿Que es el acoso escolar sin la gestión emocional? Los chicos que sufren bullying suelen encontrarse con emociones que no identifican y que les hacen sentir mal. Saber un poco de inteligencia emocional les permitirá gestionarlas para poder usarlas a su favor:

  • Culpa: En situaciones de bullying el acosado suele sentirse culpable muchas veces al hacerse partícipe de las burlas recibidas(“sí, soy un gordo, si no lo fuera no se burlarían de mí, tengo la culpa”; “tiene razón, soy una pitufa, siempre lo seré y siempre se burlarán de mí”). Tenemos aquí que demostrar que ellos son iguales de valiosos tengan la característica física que tengan y que eso no les hace ser merecedores de esas burlas.
  • Tristeza: puede existir una tristeza por la situación que se produce, porque se están metiendo con él o le están pegando. Y es bueno que quiera llorar o tenga ganas pero si lo hace, su acosador habrá obtenido lo que buscada y eso será causa probable para que repita el bullying. Nuestro hijo tendrá que aguantar esas ganas de llorar para más tarde si quiere ignorar al bully escolar.
  • Enfado: cuando nuestro hijo es acosado y le agreden, uno de los primeros sentimientos que surgirán será el del enfado. Tenemos que enseñar a nuestro hijo a que ese enfado es correcto pero que en estos casos es mejor aguantarse para no darle al acosador la respuesta que él busca con su acoso.
  • Miedo: También tendrá miedo ya que es una situación de amenaza, burla o violencia (muchas veces constante), que no sabe cuándo se va a dar y qué pasará. Tal como vimos en el artículo del miedo, esta emoción nos prepara para evitar esa amenaza en la mayoría de las veces, así que nuestros hijos podrán usarlo para huir de la amenaza. Pero también esta emoción nos puede preparar a enfrentarnos, de forma que cuando nuestro hijo haya adquirido las herramientas y la decisión para plantarle cara al bully y decirle que pare, este miedo le ayude a preparar esa confrontación.
  1. Cambio de punto de vista: un punto que podrá hacer que no “salte” tu hijo ante las amenazas y burlas de otros puede ser hacerle ver la situación que esos chicos pueden estar pasando en casa. Explicarle que están buscando la atención de la clase porque se sienten inseguros con ellos mismos, o igual tienen una situación en casa en la que sus padres no pasan tiempo con ellos o están divorciados… De esta forma, tu hijo cada vez que escuche insultos o burlas, si piensa en esto y se apiada de ellos, podrá mantener la calma más fácilmente.
  • Pregúntale y escúchale: el preguntarle a tu hijo sobre el tema y escucharle (porque hay que saber escuchar, aquí te decimos cómo) le hará sentir que estamos con él, que nos importa lo que le pasa y que puede contar con nosotros (especialmente cuando no sabe cómo actuar ante el acoso escolar). Por otro lado, si le preguntamos, podremos analizar con él las situaciones que ocurren y quizás sacar alguna conclusión: ¿pasan cuando está tu hijo solo? ¿A cierta hora o momento del día? ¿Cuando el acosador está con amigos,? ¿Cuál es la causa de las burlas?. Con toda esta información podremos sacar alguna razón de ese acoso y será más fácil encontrar la solución.
  • Si nuestro hijo no sufre ningún acoso siempre podemos preguntarle cosas del tipo “¿Cuándo se meten contigo en clase o en la calle qué haces?” “¿Si te empujan en el recreo cómo reaccionas?” Y así ver las habilidades que tiene para evaluarlas.
  1. Enséñale comunicación no verbal (CNV): todos percibimos la comunicación no verbal (de forma consciente o inconscientemente) y según numerosos estudios, es la manera en que más comunicacmos cuando nos relacionamos con alguien. Si estamos preocupados por qué hacer ante el acoso escolar, si le enseñamos ciertas pautas que indiquen seguridad y las practicamos juntos, podrá ponerlas en práctica cuando el maltratador venga a acosarle:
  • No gritar ni insultar, hablar en un tono suave pero firme y serio que denote seguridad.
  • Pararse firme, derecho y con la cabeza alta, manteniendo una distancia prudencial del agresor para evitar posibles ataques.
  • Mirar al agresor a los ojos con firmeza (sin miedo) y llamarle por su nombre al hablar con él.
  • Aunque puede ser difícil, tratar de mantener la calma y no mostrar rabia ni miedo. Esto podemos trabajarlo en casa con PNL: haciendo que se acuerde de forma intensa de un momento en que estuviera muy relajado, y eso intentar traerlo a la memoria con la misma intensidad cada vez que quiera.

Si conseguimos que nuestro hijo, con una actitud calmada, pero seria y firme, se pare erguido, mire a los ojos a su agresor y le diga “Vanesa, me molesta que me llames eso y no me gusta. No me lo vuelvas a llamar nunca.”, o “Fernando, deja de jugar ya con mi mochila y devuélvemela ahora mismo”. Tendrá muchas más posibilidades de que el agresor deje de molestarle.

como evitar acoso escolar

  1. Enseñarle que evitar una pelea es de listos, no de cobardes: Pasar del tema es la mejor forma de que eso pare. Puedes explicarle las posibles razones del interés del maltratador en él y de cómo el bully siempre busca una reacción del acosado. Aquí podemos compartir con él alguna ocasión en la que nosotros hayamos huido de alguna confrontación para normalizar y reforzar la acción.
  2. No contestar a las provocaciones: como dice el refrán “a palabras necias, oídos sordos”. Si no hacemos caso de las burlas o insultos, el acosador acabará por cansarse ya que no conseguirá el resultado buscado que es sacarle de sus casillas.
  3. Enseñarle a respirar profundamente 3 veces puede ser una buena técnica que le permita calmarse, no decir nada y alejarse de ello tranquilamente.
  4. Asertividad: cuando tu hijo no puede más y contesta al acosador, o si la situación requiere que diga algo, podemos enseñarle alguna herramienta de asertividad como el banco de niebla. El banco de niebla es una técnica que se caracteriza por aceptar algo de lo que ha dicho la otra persona, puede ser lo que ha dicho, o la posibilidad de que tenga razón. Lo explico mejor con ejemplos:

Bully – Menudo imbécil, pero ¿cómo has hecho tan mal el trabajo de dibujo?

Acosado – Tienes razón Claudia, podía haber hecho el trabajo mejor

Bully – ¡Robocop! ¿Pero cómo andas tan mal con esa pierna de palo?

Acosado – Es verdad Rafa, tengo que practicar más el andar con la pierna ortopédica

De esta forma les decimos que pueden tener razón en lo que dicen, evitando el insulto directo. Si nuestro hijo lo hace con rapidez puede romperle los esquemas al acosador. Si quieres saber más sobre la asertividad haz clic aquí.

  1. Probar a contestar de forma amable: esta es una solución que a veces funciona para dejar pasmado al acosador, pero no siempre tiene por qué funcionar. Cuando nuestro niño entiende que el acosador es el primero que lo está pasando mal en casa, puede tener compasión de él y hablarle de forma amable. Quizás eso le haga desmoronarse, o abrirse a nosotros, o quizás no, pero seguro que no le dejará indiferente. Ejemplos:

Bully – ¡Adiós cuatro ojos!

Acosado – ¡Hasta luego Carlos! (con una sonrisa en la cara), ¡que tengas un buen fin de semana y disfrutes con tu familia!

Bully – ¡Tú, dame el dinero del bocadillo!

Acosado – Claro que sí Laura, vente a la cafetería conmigo tú sola y te invito a lo que quieras.

Bully – ¡Mira el empollón que nota ha sacado el listo!

Acosado – Muchas gracias Silvia, si quieres la próxima vez te ayudo y seguro que mejorarás tu nota, eres una chica inteligente y no te costará mucho.

  1. Role playing: practicar y ensayar las situaciones de acoso y estas técnicas en un entorno seguro y protegido, le harán un experto en poner límites y decir que no, al tiempo que refuerza su autoestima por ver que puede hacerlo. Si al empezar los ejercicios vemos que nuestro hijo no se mete en el papel, podemos pedirle que recuerde la peor vez que recuerde que fuera acosado y así podrá revivir lo ocurrido y poder actuar como si realmente estuviera ahí.

En este punto tenemos que enseñarles a nuestros hijos dos puntos esenciales que puede que no sepan:

  • Que tienen derecho y pueden decir que NO (“¡no me gusta!”, “¡para ya!”, “¡no lo vuelvas a hacer más!”, etc.).
  • Cómo decir ese NO de forma asertiva y sin sonar violentos

Aquí puede hacerlo como mejor estimes conociendo a tu hijo, yo te voy a pasar un ejemplo de cómo podrías hacerlo:

En primer lugar haz tú un ejemplo de cómo tendría que decir ese NO (recordemos el punto de la comunicación no verbal de arriba) para que tu hijo te imite. Si notas que todavía lo hace de forma tímida o débil puedes ayudarle a que saque más voz desde su garganta o estómago poniéndole sus manos en su estómago, hinchándolo y diciendo ese NO (o la frase que sea en cada caso) de forma contundente. Si, por el contrario, usa un tono más agresivo con ademanes violentos, practica más la comunicación no verbal y sigue con los ejercicios de respiración para que lleve esa agresividad a las palabras para que suenen más firmes, pero no violentas.

  1. Incitarle a comentarlo con sus amigos para que le ayuden: que comente el tema con sus amigos y que les transmita su preocupación, puede hacer que se unan como grupo y que el matón no se atreva a decir nada al verles tan unidos o, que si lo hace, que todos actúen para defender a tu hijo. El compartir con sus amigos esta preocupación y que estos le apoyen aumentará también su autoestima.
  2. Comentarlo con el profesor: lo primero que nos viene a la mente cuando pensamos en cómo evitar el bullying es hablar con el tutor/a. Este punto siempre ha sido un punto debatible que puede ser contraproducente si no se gestiona de forma adecuada. Si se entera toda la clase que nosotros como padres hemos ido a hablar con la profesora, corremos el riesgo de que nuestro hijo pueda ser tildado de “chivato” y que el acoso lo reciba por el resto de la clase. Por ello, yo aconsejo que preguntemos a nuestro hijo si quiere que vayamos a ir a hablar con el profesor en primer lugar (si es suficientemente mayor). En caso de que el niño sea muy pequeño no pasa nada pero si decidimos por nuestra cuenta ir a hablar con la tutora, yo aconsejaría hacerlo de forma disimulada para que el resto de compañeros no se dé cuenta, por posibles represalias. Como digo, esto es un tema muy debatible y seguro que otras personas pensarán que hablar con el profesor es lo primero que hay que hacer. Suele ser un tema en el que antes haya que analizar la situación, el acosador, el acosado, el profesor, la clase, el colegio, etc.
  3. Mostrarle empatía y tu apoyo firme: contarle alguna situación tuya de cuando eras pequeño (o de ahora de adulto) y contarle cómo te sentiste y cómo lo gestionaste, le hará ver que no es un “bicho raro” y le hará sentir que sus padres están con él.
  4. Mostrarle cariño y amor: si al punto anterior le añadimos nuestro cariño y le demostramos nuestro amor a través de abrazos y besos, se sentirá más arropado y con más fuerzas de afrontar el tema.
  5. Reforzar su autoestima: este punto incluye el mostrarle que, aunque lleve gafas, sea más gordito que el resto de la clase, o le guste vestir de negro, eso no significa que valga menos. Tenemos que mostrarle y decirle que él sigue valiendo muchísimo sea como sea y que lo que importa es cómo es él y cómo trata a los demás. Esto a veces es complicado de transmitir cuando a nuestro hijo le están acosando, porque parece que no lo percibe ni asimila, pero si se lo decimos lo recordará y le ayudará a mejorar su autoestima.
  6. Evitar comparaciones: el comparar cómo se está comportando él con cómo se comporta su hermano, su amigo, o incluso nosotros (“pues yo a tu edad lo que hacía era…”), puede minarle todavía más la autoestima y acabar cogiendo manía a la persona con la que le comparamos.
  7. Afrontar al bully a solas: el acosador escolar, en un gran porcentaje de los casos, es alguien que necesita de su público para realizar las burlas o insultos. Cuando no tiene el público que le sigue o no responden a esas burlas, se calla. Cuando está a solas nunca (o casi nunca) suele decir nada porque no tiene ese refuerzo que le apoye y le motive a seguir acosando. Pensar el coger por banda al niño que ejerce el bullying a solas y que nuestro hijo le exprese su enfado y le diga que pare, seguro que funcionará. Si le pregunta a solas por qué lo hace, por qué él, le desarmará y podrá aprovechar a decirle lo practicado en anteriores puntos de forma segura y seria “no me gusta que me llames esto, me molesta, no me lo vuelvas a decir”. Casi con toda seguridad el maltratador se echará atrás e incluso puede que pida perdón.
  8. Que se defienda físicamente: otro de los puntos más debatibles y por el cual muchos se me tirarán al cuello, de ahí que quiera indicar que este punto lo presento y lo explico pero que depende de cada situación (tipo de violencia, edad de los acosadores, de tu hijo, etc.) el decidir si es necesaria esta salida. Personalmente pienso que a veces no queda otra salida que el hacer frente con una defensa personal a los matones de turno. Esto suele darse en acosos en los que la violencia física suele ser la predominante y el niño quizás no puede escapar de que le peguen y no hay nadie que pueda ayudarle. El que el niño aprenda defensa personal o algún tipo de arte marcial o sepa como esquivar un puñetazo y lanzar uno, podrán hacerle sentir más seguro a la hora de enfrentarse a estas circunstancias. Es importante en este caso transmitir la idea a nuestro hijo de que la violencia física y el pegar a la gente no hay que hacerlo nunca a no ser que no nos quede otra salida y siempre en defensa propia o de otros.
  9. Ejercer como modelo: cuando nuestros hijos son pequeños, tenemos que enseñarles (como modelos que somos) a actuar o a adquirir determinadas habilidades sociales que puede que no tengan en ese momento ni sepan que existen. Cuando ocurre alguna situación de acoso delante de nosotros, es conveniente que intervengamos, para mostrar indirectamente a nuestro hijo que no permitimos las injusticias o la violencia, y porque si no hacemos nada estamos indirectamente enseñándole que pueden abusar de él (o de otros). Si por ejemplo están pegando a nuestro hijo en el parque podemos cogerle y decirle “Pedro, dile a ese niño que no te gusta que te peguen porque te hace daño, así que, que pare”.

acoso escolar

 

Cómo detectar si están acosando a mi hijo

Como veíamos antes, cuando un niño es acosado suele tener cambios en su actitud producidos por un cúmulo de emociones que no sabe gestionar bien. Si detectamos algún cambio significativo en el comportamiento de nuestros hijos, esto puede ser una señal para preguntarle si todo va bien en general, en el cole, etc. Y tantear la situación. Como ya hemos dicho, estos cambios tienen que ser apreciados durante días o semanas. Si pasa un día puede ser algo que le haya pasado pero completamente ajeno al bullying. A continuación te presento ejemplos para detectarlo:

  • En primer lugar deberíamos prestar atención a su actitud y ver si esta está dominada por las emociones de inseguridad, tristeza, miedo, enfado o culpa. Si llevan acosando a nuestro hijo desde hace un tiempo, seguramente este tenga una mezcla de las emociones mencionadas que hayan afectado a su personalidad y que en cada niño podrá identificarse de una forma. Los padres que conocen a sus hijos sabrán si su actitud ha cambiado, ya que puede que haya niños de por sí más introvertidos en los cuáles las señales para identificar esto sean diferentes de niños que sean más extrovertidos. Si vemos que ya no habla tanto como antes a la hora de la comida, que no es tan alegre como antes, que ya no le apetece hacer cosas con sus padres, hermanos o amigos que antes sí que hacía, que tiene cambios de humor o contestaciones fuera de tono (puede de repente contestarnos enfadado o a punto de llorar), etc.
  • La vida social del niño puede ser un indicio claro de que está sufriendo algún tipo de bullying. Que deje de salir a la calle a jugar con sus amigos, que ponga excusas para faltar al colegio, para no salir al recreo, para no ir a las clases extraescolares que tanto le gustaban… Pueden ser puntos clave que nos animen a preguntarle qué tal está y por qué ese cambio.

Quiero transmitir que esto son unas pautas y que no porque nuestro hijo se encierre un día en su cuarto y no quiera saber de nadie, va a querer decir que está siendo acosado. Me refiero a uno o varios cambios de actitud durante un período de tiempo continuado que nos pueda indicar que existe algo que le está perturbando de alguna manera. No es necesario obsesionarse por tanto si vemos alguno de estos signos, pero en caso de duda, preguntar a nuestro hijo será lo mejor.

 

Cómo prevenir que mi hijo se convierta en un bully

Para evitar que nuestro hijo llegue a ser un acosador o bully, podemos tener en cuenta las siguientes pautas para establecer en casa un clima de respeto y cariño (que harán que el niño lo asimile y lo refleje con sus compañeros de clase):

  • Mostrar empatía: intenta hablar bien de los demás y transmitirle la idea de que los demás son buenos y de que si hacen algo malo es por alguna razón justificada. Mi madre siempre me ha transmitido que si alguien hacía algo malo, no era porque esa persona fuera mala en sí, sino porque algo malo le habría pasado y quizás esa sería su respuesta a algo que no sabía cómo gestionar. Ejemplos: tu hijo viene contándote que ha visto que una señora se colaba en el supermercado y viene diciendo barbaridades de ella. Para enseñarle empatía puedes decirle que quizás esa señora llevaba pocas cosas y por eso lo hizo, o quizás no puede andar bien y por eso necesita hacerlo rápido. Otro ejemplo puede ser que nuestro hijo nos pregunte por qué en la tele el niño de la película le ha quitado la pelota al otro niño; puedes decir que igual se la había quitado antes el otro, igual se la había prestado y el otro no cedía a devolvérsela, etc.
  • Mostrarle cariño y amor: algo esencial en el crecimiento de todos nuestros hijos, mostrarle que le apoyamos en lo que hace, darle abrazos, besos, caricias; decirle cosas bonitas, decirle que le quieres, etc. Ayudará a que su autoestima se vea reforzada.
  • Reforzar su conducta positiva: es importante destacar las cosas buenas que nuestro hijo hace. Contárselo a sus hermanos o a tu pareja delante de él; que llame por teléfono a sus tíos o abuelos para contarlo; celebrarlo si es necesario (aunque sea un “¡qué bien lo has hecho! ¡Cuánto me alegro! ¡En cuanto lleguemos a casa se lo cuentas a papá!”). El reforzarle las cosas buenas que hace y decirle lo bueno que es, le hará seguir siéndolo y tender a repetir esas acciones. Ejemplo: si cuando salíamos a la calle ha abierto la puerta para dejar entrar a alguien; si dice “por favor” y “gracias”; si se porta bien con su hermana, etc.
  • Mostrar que a veces tú también te equivocas y que pides perdón te hará más humano delante de tus hijos y por tanto ellos serán más flexibles con respecto de sus errores y no se sentirán tan frustrados cuando fallen.
  • Ponerle límites: esto es fundamental, el niño tiene que saber hasta dónde puede llegar, lo que está permitido y lo que no. No solo le estaremos enseñando que no todo vale y que hay veces que no puede hacer lo que quiera, sino también los límites le darán seguridad porque sabrá qué puede y qué no puede hacer y eso le dará más control en su vida (control que ya no buscará intentando controlar a sus compañeros de colegio). Con los niños que son nerviosos e impulsivos esto es importante para que cuando salten esas emociones el niño sepa controlarlas y que no “se le vaya de las manos”. En este sentido, para los niños que gritan mucho o que se enfadan exageradamente, estos límites les vendrán muy bien. Algún ejemplo de esto es poner en casa normas de no violencia: prohibido gritarse en casa, insultarse o hablarse mal. Y esto, lo tenemos que cumplir todos, empezando por nosotros los padres.
  • Ver si tu hijo tiene baja autoestima y/o inseguridad: puede ser que el niño se sienta inseguro por algo, o le haya ocurrido algo que le haya afectado a su autoestima, y el acoso escolar sea su vía de escape. Ejemplos: la muerte de un familiar cercano; algún accidente grave que haya podido causar; haber sido víctima de un bullying anterior. Un poco más arriba hablábamos sobre cambios en la actitud del pequeño que pueden ser origen de este tipo de causas: que deje de jugar como hacía antes o a estar con gente (amigos o hermanos) para estar más solo, pueden ser alertas para indagar en ello.
  • Enseñarle a ayudar a los demás le hará tener una actitud humilde y generosa ante la gente y no le hará pensar en meterse con otros. Si nos ven ayudando a subir la compra a la vecina; dejando pasar al entrar en una tienda; ayudando a cruzar a alguien que lo necesite, etc. No hace falta decir nada sobre lo que hemos hecho, el acto en sí ya está enseñando a nuestro hijo cómo es su padre o madre y querrá hacer lo mismo. Que nos vean hacer cosas buenas para otras personas.
  • Mirarnos a nosotros mismos: la mayoría de las veces, la personalidad de nuestros hijos viene dada por ciertas actitudes que van aprendiendo de sus padres (que son las personas de referencia más importantes que conoce), abuelos, tíos, profesores, etc. Así que si somos muy nerviosos, si nos frustramos a menudo o si hablamos mal de la gente delante de nuestros hijos (conduciendo por ejemplo o viendo la tele), nuestros hijos tendrán más papeletas de acabar convirtiéndose en acosadores escolares. La frase “de tal palo tal astilla” tiene mucha razón. Aquí me quiero detener para analizar varios puntos:
    • Somos muy nerviosos: quizás somos muy nerviosos y eso lo trasladamos al ritmo de vida de nuestro hijo (al levantarle para ir al cole, cuando hay que hacer recados, etc.). Y puede que sin darnos cuenta, esto le esté afectando. Llevar un ritmo más calmado, respirar profundamente 3 veces de vez en cuando, nos ayudará a calmarnos y a que el niño también baje el ritmo.
    • Somos demasiado permisivos: ¡ay! El eterno dilema… ¿Hasta dónde tengo que ser de permisivo o de extricto? En este caso en el que vemos la posibilidad de que nuestro hijo se pueda convertir en acosador, este perfil suele estar asociado con hijos de padres permisivos que no establecen bien los límites y dejan que su hijo les “toree”.
    • Nos burlamos de la gente o hablamos mal: como he comentado antes, tenemos que evitar eso a toda costa para que no aprenda procesos cognitivos como “siempre pensar mal” o “buscar algo para burlarse de la otra persona”. Si sabemos que es algo que solemos hacer, intentemos cortarlo para que no lo replique en la escuela.

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Cómo saber si mi hijo es un bully escolar

Llevamos hablando de los niños que son acosados pero también es importante hablar sobre los niños que realizan el bullying, de hecho si atajamos este punto primero y lo resolvemos, no será casi necesario acudir al otro.

Ahora te comentaré algunos signos que pueden decirnos si nuestro hijo puede que esté siendo un acosador y más abajo, cómo prevenir el bullying escolar cuando nuestro hijo es el maltratador:

  • Si ves que su comportamiento se caracteriza por impulsividad, frustración y nerviosismo, puede haber posibilidades de que se acabe convirtiendo en un acosador, ya que son las características principales del perfil que tienen los maltratadores escolares. Muchos de ellos son chicos que se frustran muy rápido, ya sea cuando no les sale algo bien o detectan que se pueden estar riendo de ellos. Su nerviosismo e impulsividad hace que “salten” fácilmente y si no están acostumbrados a que les pongan límites en esas salidas (como veremos un poco más abajo), podrán (pagarlo) insultar, amenazar o burlarse del primero que pase por delante.
  • Si existe violencia física, verbal o gritos en casa, es muy fácil que nuestro hijo lo repita fuera de ella. Nosotros como modelos del niño, tenemos una gran responsabilidad en lo que hacemos ya que él copiará lo que hacemos, y no lo que le decimos que haga.

Por la misma regla de tres, si sus amigos son agresivos y se dedican a insultar y a pegar a otros niños, es probable que nuestro hijo acabe haciendo lo mismo. Tiene que tener los valores muy afianzados para que no se deje llevar por ello, especialmente en la adolescencia en la que la aceptación social es mucho más importante para ellos. Es importante que nosotros como padres, conozcamos a los padres de sus amigos y que nuestro pequeño tenga varios grupos de amigos (el cole, la urbanización, clases extraescolares, algún grupo de actividades), para que pueda elegir el que más le guste. Te dejo un enlace a un artículo donde te explica cómo trabajar la agresividad de tu hijo.

  • Si no pasamos tiempo con nuestro hijo (por el motivo que sea) y las normas de conducta las establecen otras personas, puede que no las cumplan de la misma forma que si lo hiciéramos los padres de forma diaria. Por otro lado, al no estar con él, el acosar a niños en la escuela puede ser una forma de llamar la atención para que nosotros le hagamos caso y pasemos tiempo con él. Es una forma inconsciente de decir “¡Papá! ¡Mamá! ¡Quiero que paséis más tiempo conmigo!”. De hecho la mayoría de las veces ya lo habrá expresado de alguna forma (quizás no tan directa) pero con peticiones como “¿y no puede venir mamá también esta tarde con nosotros?”; “¿y por qué no venís a recogerme hoy en vez de los abuelos?”; “quédate a jugar un rato conmigo”.
  • Si detectas problemas respetando los límites, la autoridad o disciplina: Si vemos que cuando le decimos que no haga las cosas, pasa de nosotros; si no cumple las normas que hemos puesto; si a veces nos reta; si en algún momento nos insulta, etc. Entonces, eso seguramente se reflejará con sus compañeros de clase y demás personas de autoridad (profesores). Tendremos que trabajar la autoridad y disciplina en casa para que eso se traslade fuera.

acosador escolar

 

Qué hacer si mi hijo es un acosador escolar

  • Lo primero de todo es aceptarlo, hay muchos padres que cuando se lo comentan lo niegan “no, ¿mi hijo? ¡Qué va! ¡Imposible! Mi hijo no es así para nada. Te equivocas”. Y es necesario que lo analicemos y lo estudiemos porque en caso de que nuestro hijo sea un bully, hay que abordarlo lo antes posible.
  • Lo primero también que recomiendo es hablar con el pequeño, interesarnos por lo ocurrido, escucharle, hacerle saber que sabemos que él está haciendo cosas que no nos gustan y que hacen daño a sus compañeros de clase. Preguntarle por qué lo hace e intentar averiguar las causas de ese acoso esolar. Como lo más seguro es que conscientemente no sepa por qué lo hace (como confirman las estadísticas), tendremos que analizar la situación familiar para ver qué puede ocurrir en casa que le haga comportarse de esa forma. Hay niños que acosan para llamar la atención de los demás niños porque se sienten inseguros o bajos de autoestima. Otros lo hacen para llamar la atención de sus propios padres porque no invierten casi tiempo con ellos (o en algunos casos “pasan” de ellos).

Párate a pensar: ¿pasas suficiente tiempo en casa? Si es así, ¿lo pasas con tu hijo? ¿Juegas con él? Si la respuesta se dirige más al “no” que al “sí”, puede que que tu hijo tenga razones para llamar tu atención.

  • No juzguemos a su persona, sino su comportamiento: cuando hablemos con nuestro hijo, tenemos que hacerle ver que lo que está haciendo no está bien, pero refiriéndonos a su conducta o forma de actuar, no a él mismo. Ejemplo: si mi hijo ha pegado a una compañera de clase le diré pegar a compañeros de clase está mal, no se hace, ellos se sienten muy mal, les haces daño y lloran”, mejor que “eres un pegón, eres malo y así no se trata a tus compañeros de clase porque les haces daño y lloran”. En el primer caso nos referimos a su conducta pero no hablamos de cómo es el pequeño. Que nuestro hijo pegue no quiere decir que sea un pegón, que maltrate no quiere decir que sea un maltratador, son cosas diferentes que pueden afectarle si le etiquetamos. Además, si queremos que deje de hacer eso, etiquetarle como “pegón” o “malo”, hará que siga siendo así porque es la etiqueta que le hemos puesto y es lo que él piensa que “esperamos de él”. Si decimos en cambio tirar de los pelos a tus compañeros no se hace, está mal, les haces mucho daño y si sigues así no querrán jugar contigo. Tú eres bueno, te gusta ayudar a la gente como hiciste hoy al entrar a la tienda y sustuviste la puerta; sé bueno con tus compañeros como lo eres aquí en casa y verás qué bien te lo pasas con ellos”. De esta forma criticamos su actitud pero reforzamos positivamente su ser o persona para que se comporte como le estamos diciendo que es.
  • Hacerle ver cómo se siente la otra persona cuando se burla de él: muchos maltratadores no son conscientes de cómo hacen sentir a los otros niños, de ahí que sea necesario que los bullies puedan ponerse en el papel del niño al que están acosando. Aquí no me refiero a que sea él la víctima de otro acoso, sino que pueda imaginarse y sentir (esto es fundamental, sino de poco servirá el ejercicio) cómo se siente ese niño antes de que ocurra el altercado, durante y después. Ejemplo: si le preguntamos al pequeño que se acuerde de un momento pasado en el que lo pasara muy mal porque se metían con él (todos los niños tienen algún momento que recuerdan porque les insultaran o se burlaran de ellos), y que pueda sentir esa emoción, podrá hacerle más consciente de cómo está haciendo sentir a sus compañeros.
  • Que pida perdón: el niño se tiene que hacer cargo de lo que ha hecho, que sepa que está mal y que cuando se hacen las cosas mal y hacemos daño a nuestros compañeros, tenemos que pedirles perdón. Ya sea hablado o por escrito (escribiendo una carta de perdón), en ese arrependimiento también debería incluir el hecho de que no lo vaya a repetir nunca. Tras haber pedido perdón, sería útil preguntarle sobre ello: ver qué ha sentido al pedir perdón, cómo ha visto al otro niño, cómo cree que se estaba sintiendo, etc.
  • Enseñar a gestionar el enfado y la frustración: como veíamos en la sección anterior, será bueno enseñar a nuestro hijo a tolerar la frustración al hecho de que no le salgan las cosas, y evitar que se enfade cada vez que ocurre. Esto evitará que pueda “pagarlo” con sus compañeros cuando no le salga algo. Siempre podemos preguntarle si está enfadado por algo o cómo se comporta cuando se enfada en el cole. Podremos enseñarle que errar no es malo, que papá y mamá también cometen errores y les salen las cosas mal. Podemos mostrarle cómo cada vez que no le sale algo puede respirar tres veces profundamente y notar cómo se va calmando y practicarlo todos juntos. También podemos jugar o practicar aquello en lo que suele frustrarse para que cuando ocurra, practique el calmarse. Igual a él se le ocurren otras técnicas que le vienen mejor, todo dependerá del niño.

bullying escolar

 

Conclusiones

optimista, estos comportamientos (tanto el de acosador como el de acosado) se pueden cambiar y aunque aquí haya querido cubrir todas las prácticas que podemos hacer, no nos agobiemos queriendo poner en práctica todas ellas (porque acabaremos desesperados). Como siempre, elige algo que creas que es necesario en tu caso y de tu hijo y practica con ello. Cuando esté dominado, ve a por otra cosa y así sucesivamente. Solo tú como padre sabrás qué le funcionará mejor a tu hijo y qué tendrá que trabajar más.

El mejor consejo que podría darte con respecto al bullying escolar es que te comportes siempre como quieres que tu hijo lo haga (decirlo no sirve de nada si no actuamos acordemente). Esta será la mejor forma de que él se vaya convirtiendo en la persona que queramos que sea.

 

Bueno, hasta aquí esta guía para evitar el bullying escolar, en el que he explicado qué es el bullying, sus tipos, sus consecuencias y sobre todo, soluciones para que nuestros hijos no sean ni acosadores ni acosados. He querido incluir todos los aspectos que pueden influir en este tema, espero que te hayan sido de ayuda y confío en que puedas poner en práctica algunos de los ejemplos mencionados acerca de cómo solucionar el acoso escolar.

Si quisieras más información sobre el bullying te dejo aquí la Guía Internacional contra el Acoso Escolar o Bullying y Ciberbullying muy completa realizada por diferentes países de América del Sur.

Estaré más que encantado de que escribas tus comentarios u opiniones abajo y si crees que esta guía completa para evitar el acoso escolar puede serle de utilidad a otros padres, te animo a que la compartas en tus redes sociales. También sería una forma de agradecerme el trabajo realizado.

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Seguir David Gómez:

Titulado Experto en Inteligencia Emocional, Coach Personal y Ejecutivo, y apasionado de la Psicología y de cómo ser más felices cada día.

2 Respuestas

  1. Gracias por compartir esta información sobre un tema que cada vez cobra más importancia en nuestra sociedad occidental.

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