14 Claves para educar a tus hijos con Inteligencia Emocional

claves para educar a tus hijos con inteligencia emocional

Estas claves están extraídas de un texto denominado “Carta de un hijo a todos los padres del mundo” y que todo padre debería tener impreso en algún lugar de su casa, para poder educar a sus hijos con Inteligencia Emocional. A continuación las exponemos y las explicamos y profundizamos en ellas:

 

  1. No me des todo lo que te pida. A veces solo pido para ver hasta cuánto puedo coger. Cuando hablamos de límites, es necesario que nuestros hijos sepan hasta dónde pueden pedir y hasta dónde podemos nosotros dar. Muchas veces las peticiones son tests que nos hacen para ver si pueden obtener aquello que quizás el día anterior no pudieron. En estos casos (según el momento claro está) hay que mantenerse firmes, aunque esto dé lugar a una rabieta de los pequeños.
  1. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo. Una casa sin gritos es una casa tranquila en la que los hijos viven menos estresados y con menos nervios. Es verdad que esto es fácil decirlo y que a veces es necesario gritar dependiendo la ocasión, pero si en la medida de lo que podemos pensamos antes de gritar y lo que decimos lo hacemos sin elevar la voz, todos en general estaremos más tranquilos. Aviso, esto no quiere decir que por no gritar no expresemos un enfado, un castigo o una decepción, se puede realizar eso sin gritar, pero manteniendo un tono serio y de enfado.
  1. No des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto. Existe un miedo de los padres de que los hijos nos pierdan el respeto y por ello muchas veces seguimos exigiendo antes que pedir las cosas. Como padre, es algo que puedes probar en algunas ocasiones y ver cómo responde tu hijo, puedes empezar con cosas que sabes que tu hijo va a querer y no va a hacer falta ordenarlo y luego pasar a acciones en las que pueda no querer (como irse a la cama), pero como siempre tendrás que ser tú el que evalúe la situación y si es preciso esto o no.
  1. Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es castigo. Esto es uno de los puntos más importantes en la educación de nuestros hijos, necesitamos transmitirles que nuestra palabra vale, esto por un lado les dará seguridad al saber que cuando decimos algo lo cumpliremos. Por otro lado ayudará a establecer los límites que queremos con ellos. Es necesario por ello cumplir nuestra palabra ya que cuanto menos la cumplamos menos valdrá y por ello menos caso nos harán cuando prometamos algo, ya sea bueno o malo.
  1. No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces sentirme mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces sentirme peor que los demás, seré yo quien sufra. Sabemos que es inevitable poner ejemplos de hermanos o amigos que se portan como queremos que se porten y que muchas veces lo usamos para demostrar que pueden hacerlo y así reforzar nuestro argumento. Pero esto es como en el colegio, es mejor tratar a cada individuo de forma personal sin compararlos con el resto ya que en el caso de que los comparemos con alguien que hace “mejor” las cosas, nuestros hijos se sentirán mal y podrán incluso acabar odiando a esa otra persona con la que siempre le comparamos para mal. Si en vez de comparar con otra persona, comparamos con él mismo en otro momento que sí que actuó como queremos, podremos reforzar esa actitud sin que acabe mal parado con la comparación.
  1. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer, decídete y mantén esa decisión. Relacionado con el tema de las promesas y de que nuestros hijos sepan dónde están los límites, también es necesario cuando hablamos sobre lo que pensamos sobre algo que, por ejemplo, nos piden. Si hoy decimos que sí que pueden ir al viaje que nos pidieron, pero luego sin razón alguna cambiamos de opinión, esto les hará dudar sobre nosotros. Está claro que todos hemos tenido padres que nos dijeron al principio que sí y luego que no y viceversa y que puede haber otros factores que nos hagan cambiar de opinión y estamos en nuestro derecho de cambiarlo. Simplemente seamos conscientes de lo que puede pasar si esto ocurre de forma continua.
  1. Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender. Esto es fácil decirlo, nunca sabemos muy bien cuándo vamos a tener que dejar de ayudar a nuestros hijos y que se valgan por si mismos, es una línea que nadie nos dice donde está. Pero como siempre sugiero, probad, intentad si veis que pueden hacerlo dejar de hacerles algo que siempre lo hacíais y ver cómo reaccionan. En caso de que consigan hacerlo por ellos mismos celebradlo con ellos para que la próxima vez que se encuentren en una situación similar piensen en intentarlo por ellos mismos y que vean la satisfacción que ello conlleva.
  1. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices. Mentir delante de nuestros hijos es de lo peor (en mi opinión) que podemos hacer, no solo les demostramos que nuestra palabra no vale, sino que hacemos lo que siempre les decimos que no hagan (mentir). E indirectamente estamos demostrándoles que ellos también pueden mentir y que (como sus padres lo hacen) no serán castigados por ello. Existe un paso más que es pedirles a ellos que mientan por nosotros, en caso de que llegue esto si no queda otra opción será importante explicarles por qué estamos haciendo esto y que es algo excepcional pero que no creemos en las mentiras en esta familia.
  1. Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga el “por qué lo hice”. A veces ni yo mismo lo sé. A veces nuestros hijos hacen cosas “malas” por llamar la atención, por demostrar algo a alguien o porque no sabían las consecuencias que iban a acarrear con sus acciones. Como padres siempre querremos saber por qué hicieron algo malo, pero a veces no podrán responder o responderán con alguna mentira. Este punto en mi opinión es un poco informativo ya que como padre aunque no sepa mi hijo por qué hizo tal cosa, querré preguntárselo. Otro tema es que sabiendo esto, pueda intentar yo averiguar por otro lado o deducir por qué lo hizo. Que nuestro hijo no sepa por qué hizo algo malo no quiere decir que eso le exima del castigo.
  1. Cuando estés equivocado en algo admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti. Y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también. Con el tema del miedo de los padres a perder el respeto de los hijos muchas veces no queremos admitir nunca que nos equivocamos, no vaya a ser que nuestros hijos entonces nos pierdan el respeto. Esto es personal de cada uno pero a veces el rectificar o admitir que hemos hecho algo mal nos hará más humanos delante de nuestros hijos, más sinceros y cercanos y les hará menos exigentes a la hora de hacer cosas malas: si saben que papá o mamá también se equivocan a veces, no pasará nada que alguna vez se equivoquen ellos.
  1. Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos; ya que por ser de la familia no quiere decir que no podamos ser amigos también. Este punto abre un debate muy amplio y largo: ¿hasta qué punto tengo que ser amigo de mis hijos? Y esto es un tema personal de cada padre. Lo que yo entiendo con este factor es que a veces, podemos acercarnos a nuestros hijos, contarles alguna confidencia, admitirles algo que hicimos mal (como hablaba el anterior punto), etc. Esto no nos va a convertir en amiguitos de nuestros hijos ni nos va a hacer perder su respeto, además esto podrá mostrarles una versión más humana y cercana de nosotros. Pero vuelvo a repetir que este es un tema muy personal y que cada padre o madre tiene su teoría sobre ello.
  1. No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tú digas y no hagas. Predicar con el ejemplo. De nada sirve que yo diga a mi hijo que deje pasar a la gente antes que él si luego yo voy siempre pasando el primero. Será mil veces mejor que actúe como quiero que mi hijo se comporte, aunque no le diga cómo tiene que hacerlo, que estar diciéndole lo que tiene que hacer y que luego yo actúe de forma completamente diferente. Mi hijo siempre se fijará en lo que yo hago antes de lo que yo digo. Este es uno de los puntos más importantes en la educación de un hijo si queremos que crezca acorde a unos valores que quiero transmitirle.
  1. Cuando te cuente un problema mío no me digas “No tengo tiempo para tonterías” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme. Nunca sabemos hasta qué punto lo que nos está contando nuestro hijo es importante para él, puede que nos parezca una chorrada pero que para ellos sea vital. Por ello siempre podemos preguntarles cuánta importancia tiene para ellos y darles nuestro punto de vista. Es importante que ellos sientan que estamos para ellos, especialmente cuando tienen problemas. Este punto es especialmente delicado en la adolescencia, en la que nuestro hijo se enfrenta con muchos dilemas internos y externos pero puede que su orgullo no le deje expresar esas dudas. Es por eso importante que le hagamos saber de vez en cuando que estamos ahí en caso de que quiera compartir algo con nosotros.
  2. Y quiéreme. Y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo. Otro punto muy importante en la educación emocional de nuestros hijos, el demostrarles nuestro cariño y nuestro amor ya sea diciéndolo o con besos y abrazos es algo fundamental a lo largo de toda su vida. Y en los momentos en que podamos pensar que menos le interesa (en la adolescencia por ejemplo con sus actitudes más pasivas hacia nosotros) será quizás cuando más lo necesiten.

Descargar las 14 claves para educar a tus hijos con inteligencia emocional

 

educando con inteligencia emocional

Como todo, esto son sugerencias generales para que nuestros hijos crezcan con mejor autoestima dándoles una educación emocional más trabajada y en pro a crear valores y una estructura familiar cimentada en el amor, respeto y cariño. Dicho esto, no quiere decir que siempre tengamos que actuar según estos 14 puntos, algunas veces no podremos y otras simplemente perderemos los nervios y actuaremos de la primera forma en que nos salga. Y no pasa nada, esto no nos hace peores padres, ya que somos humanos. Simplemente el tener estas claves en mente para construir las bases de la educación que demos a nuestros hijos o acordarnos de vez en cuando será muy útil para reforzarles su autoestima y que crezcan fuertes emocionalmente.

Y tras este artículo y haber leído estas claves, ¿qué opinas de ellas? ¿Cambiaríais algunas? ¿Estás de acuerdo con todas ellas? Me encantaría que compartieras tus experiencias y opiniones con nosotros en la parte de comentarios de aquí abajo.

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Titulado Experto en Inteligencia Emocional, Coach Personal y Ejecutivo, y apasionado de la Psicología y de cómo ser más felices cada día.

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