10 pautas que mejorarán y subirán la autoestima de tus hijos

10 pautas autoestima hijos

Una de las cosas como padres que más queremos para nuestros hijos es que crezcan con una autoestima fuerte y sana, que les ayude a afrontar el día a día con optimismo y creyendo en ellos mismos. Para ello, os dejamos a continuación 10 pautas para mejorar esa autoestima y reforzar la personalidad de tu hijo:

 

  1. Ponle límites: ya sea un niño pequeño como adolescente, los niños necesitas tener límites, saber hasta donde pueden llegar con nosotros, necesitan horarios. Esto les generará seguridad porque sabrán que existen límites en tu familia, en el coche, en la casa… Si no pusiéramos límites fijos inconscientemente nuestro hijo no sabría dónde ubicarse, estaría perdido sin saber lo que puede y lo que no puede hacer. Ejemplos: saber que en la mesa no se juega, que a las 8 hay que estar en la cama, que pegar está mal, que a papá y a mamá no se les grita, etc.

 

  1. Critica la conducta pero no la persona: como padres, tenemos que decir a nuestros hijos lo que está mal de sus acciones, pero tenemos que intentar evitar caer en la facilidad de hablar mal de ellos. Siempre será mejor referirnos a que él hizo una conducta mala, a decirle que él es malo. Ejemplo: si mi hijo se ha portado mal en casa de sus abuelos porque ha hablado mal a su abuela siempre será mejor decirle “esa forma de hablar a la abuela está mal” que “eres muy mal hablado y eso no se le hace a la abuela”. Como vés, en la primera hablamos de lo que ha hecho, de su comportamiento, mientras que en el segundo ejemplo hablamos de cómo es él, afectando por tanto en este último a su autoestima.

 

  1. Establece metas para tu hijo: irse marcando pequeños retos y consiguiéndolos es una de las causas de la felicidad. Si le proponemos pequeños retos como juegos y él los logra, se sentirá mucho más capaz y más valioso, además de estos otros aspectos positivos:
  • Motivación: el pequeño empezará a pensar en conseguirlo y se motivará por dentro.
  • Organización: empezará a pensar qué tiene que hacer para lograrlo y así empezará a estructurar su mente y su tiempo para ello. Te sorprenda que llegue un día y te diga que no te acompaña al súper porque se queda en casa preparando lo que quiere conseguir.
  • Superación: si se encuentra algún obstáculo por el camino desarrollará su creatividad para superarlo.
  • Esto también le hará salir de su zona de confort y descubriendo otros aspectos de su personalidad que le ayudarán a ir avanzando, que quizás, pensaba que no tenía.

Ejemplos: cuando son muy pequeños podemos jugar a cosas como “recoger la habitación en menos de 3 minutos” o de “irse a la cama antes de que suene este reloj”, “mantener la mesa limpia durante la comida”. Cuando son más mayores puedes proponerles metas como “a ver si para verano consigues el cinturón naranja de judo” o “a ver si consigues aprenderte esta canción para el fin de semana”. Cuando son más mayores las metas se las irán poniendo ellos pero logros como “a ver si puedes leerte este libro para antes de Navidad” o “a ver si consigues resolver este rompecabezas en menos de 15 minutos”.

 

  1. Celebra sus logros con él: completamente relacionado con el punto anterior, es necesario que valoremos y celebremos las cosas que nuestro hijo va consiguiendo. Es importante que nuestro hijo note que para nosotros es importante y participar con él de esa alegría. Es fácil conforme van creciendo que vayamos dando por hechas ciertas cosas y que nos malacostumbremos a ellas (como por ejemplo un niño inteligente que siempre trae buenas notas del colegio). No debemos dejar por ello de celebrarlas y de alegrarnos como el primer día, aunque siempre traiga buenas notas, su trabajo y esfuerzo tienen que ser recompensados.

 

  1. Gestionar sus emociones: desde pequeñitos, si hablamos con ellos de lo que sienten e intentamos entre todos ir averiguando lo qué siente y de qué manera lo hace, les iremos enseñando a ser más inteligentes emocionales. Identificar sus emociones y saber qué significan le ayudará una barbaridad a lo largo de toda su vida. Ejemplo: si notamos a nuestro hijo nervioso o agitado podemos sentarnos con él y preguntarle que qué es lo que siente, a lo que él podría decirnos que siente un remolino en la barriga o un bicho que le sube por dentro de su cuerpo. Podríamos también preguntarle si se da cuenta de que está diferente a cuando está tranquilo y entre los dos averiguar por qué y qué necesita para volver a un estado de calma. También puede ser efectivo esto cuando hayan pasado una rabieta, hablar con ellos sobre qué sintieron antes, durante y después de la misma, para hacerles más conscientes de qué es lo que sienten cuando se van a enfadar, así la próxima vez podrán detectarlo y quizás ponerle freno.

 

  1. No compares: especialmente en hermanos que se llevan pocos años o en gemelos y mellizos, comparar a tu hijo con hermanos suyos o amigos le hará sentirse peor ya que le estamos diciendo que hay otra persona (que además él quiere) que lo hace mejor. Si esto se produce frecuentemente puede pasar que nuestro hijo acabe cogiendo manía a la persona con la que lo comparamos. Los padres comparamos para que, fijando ese referente, pueda copiarlo en esa parte positiva que marcamos. Pero si en vez de ello, le decimos cómo queremos que se comporte, indicando las características de esa actitud, evitaremos esa comparación y sentimiento de inferioridad.

 

  1. Habla bien de tu hijo delante de él: cuántas veces nos paran en la calle y nos preguntan por la actitud de nuestros hijos “¿son traviesos?”. Y como acabamos de hablar de comparaciones, cuántas veces nos preguntan (en caso de varios hijos) “¿cuál es el más trasto?” o “¿el más educado?”, o “¿el más simpático?”. Estas ocasiones son perfectas para reforzar de forma muy potente la autoestima de nuestros hijos, ya que si nos escuchan hablando de ellos a otras personas de lo buenos que son, no solo conseguiremos que se sientan mejor, sino que estaremos también reforzando esa conducta y facilitando que se vuelva a repetir. Estas situaciones también valen para las veces que viene alguien a casa y están nuestros hijos jugando al lado y nosotros hablando de ellos, porque también nos escuchan tomando nota de todo lo que decimos de ellos. Por ejemplo si decimos que nuestros hijos se comportan muy bien, que el mayor es muy responsable y el pequeño suele jugar y compartir con los niños nuevos que conoce, estaremos haciendo inconscientemente que nuestros hijos se comporten de ese modo.

 

  1. Normaliza sus errores: cuando escuchamos a nuestros hijos culpándose por cosas que han hecho mal o hablándose de malas formas por algo que han hecho y no les ha salido como querían, entonces es nuestra oportunidad para reducir esa carga de culpa y normalizar lo ocurrido. Cuando son pequeños y no les sale algún juego o no consiguen montar algo, o incluso cuando son más mayores y por su actitud han tenido problemas con alguien… podemos aprovechar para decirles que no son tan malos como ellos están diciendo, que eso le ocurre a otras personas., etc. Aunque creamos que no nos están escuchando (especialmente en la edad adolescente), les estará sirviendo mucho. Es importante aquí el intentar evitar comentarios del tipo “eso no es nada”, “no tiene importancia”, ya que para ellos puede ser cosa de vida o muerte. Será mejor decirles “parece que para ti supone un problema muy importante (mostrando empatía) pero si lo piensas, nos puede pasar a cualquiera”.

Este punto es realmente importante en la época adolescente que es cuando más inseguros pueden estar a nivel social y por tanto, su autoestima puede ser más frágil esos años.

 

  1. Escúchale y no le hables como a un niño: aunque para ti pueda parecerte una chorrada sin importancia lo que te esté contando, para él puede ser un mundo, y el hecho de mostrarle que te interesa y que estás ahí escuchándole y aconsejándole, va a suponer un gran apoyo necesario para construir su personalidad. Y cuando le hables, no hace falta que le hables como a un niño pequeño a no ser que sea eso, un bebé. Nuestros hijos entienden mucho mejor de lo que creemos, así que decirles la verdad sin rodeos también les hará sentir que confiamos en ellos.

 

  1. Dile que le quieres a menudo y muéstrale tu cariño: el decirle que le quieres con frecuencia y mostrarle tu cariño mediante caricias, abrazos y besos es esencial para que nuestros hijos crezcan con buena autoestima. Esto es algo que tenemos que realizar en todas las edades, y como decíamos antes, también en la adolescencia, que es cuando suelen estar más reticentes, pero también porque sea cuando más lo necesiten.

 

Hasta aquí estas 10 pautar para trabajar con tus hijos, para reforzarles su personalidad y mejorar su autoestima. Seguro que si las trabajas harás subir la autoestima de tu hijo que, como es normal, tendrá momentos más bajos que otros (especialmente en ciertas edades donde el bullying puede formar parte de sus vidas).

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Seguir David Gómez:

Titulado Experto en Inteligencia Emocional, Coach Personal y Ejecutivo, y apasionado de la Psicología y de cómo ser más felices cada día.

2 Respuestas

  1. Pero David!, hombre por Dios!
    Muy bien, cuánta sabiduría.
    Me gustó mucho el artículo, y eso de poner ejemplos me parece genial.
    Sigue por mucho tiempo por esta senda, todo el exito para ti.

    • Muchas gracias Pamelita 🙂 Cuánto me alegro de que te haya gustado, espero que vaya todo genial con tu niño 😉 Un abrazo fuerte y mil gracias!

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