10 consejos para hacer de la escucha activa un hábito en ti

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¿Sabes escuchar? La escucha activa y sus claves

A esta pregunta la mayoría de vosotros habréis respondido aunque sea de forma inconsciente “pues claro que sé escuchar”, así que quizás debería cambiar la pregunta por esta: Cuando la gente te cuenta cosas, que le preocupan o que no saben bien qué camino tomar… ¿sabes si se sienten escuchados? La escucha activa y las características que la definen nos van a ayudar por tanto a mejorar nuestras relaciones.

Porque una cosa es que tú creas que estás escuchando y otra bien diferente que la otra persona sienta que le estás escuchando. Esto podría verse mejor desde el otro lado del espejo: ¿nunca te ha ocurrido que estás contándole algo a alguien y no te sientes en absoluto escuchado? ¿O que hay ciertas cosas que sabes que con algunos amigos o familiares es mejor no hablar porque no te van a escuchar, o van a cambiarte el tema por algo suyo?

¿Y esa amiga que sabes que le cuentes lo que le cuentes te va a dar su opinión sin si quiera habérsela pedido? O esa amiga que muestra poco o nada de interés por tu conversación y acaba contándote su preocupación dejando a un lado la tuya y haciéndote sentir como que no le importa lo tuyo? O esa gente que cuando le cuentas las cosas se ve que está más atento a la pintura del techo o a la conversación de al lado que a lo que a ti te preocupa…

Y es que hacer sentir al otro escuchado no es fácil para mucha gente, muchos de ellos han aprendido algunas técnicas de forma inconsciente y las aplican lo mejor que saben, otros en cambio en ese momento tienen la cabeza en otro sitio y están pensando en sus cosas sin hacer caso a las tuyas.

En cambio, hay otra gente con la que te sientes súper cómoda al hablar. Seguro que tienes una o dos personas a las que siempre acudes para contarles tus preocupaciones… Y no sabes exactamente por qué pero estás a gusto con ellos, sientes que puedes decir lo que sientes sin sentirte juzgado, sabes que te van a dejar hablar hasta que necesites sin interrumpirte, sabes que van a tener en cuenta tus sentimientos y no van a primar los suyos si estuvieran en tu lugar. Y la mayoría de estas personas comparten una serie de características y habilidades sociales que, innatas o no, desarrollan con los demás.

Y es que lo que se denomina como escucha activa es algo que, para los que no lo tengan innato, se puede aprender. Así que a continuación compartiré 10 claves que podrán mejorar tu saber escuchar y la forma en que haces sentir a la persona que está contándote algo:

  1. Relájate, no tengas prisa en hablar y por tanto deja que la otra persona “suelte” todo lo que necesite decir.
  1. Indica que le estás escuchando: Asentir de vez en cuando (no todo el rato como un muñeco) hará que la otra persona se sienta que le están escuchando y entendiendo.
  1. Comunicación no verbal: El copiar alguna posición que tiene esa persona (cruzar las piernas si las tiene cruzadas; coger algo si está con algo en las manos; echarse hacia atrás de la silla; cruzar los brazos) le hará inconscientemente sentir que estás en sintonía con ella y se abrirá más a contar más cosas. Importante: esto tiene que hacerse desde el respeto y con ciertos aspectos de su postura, no se puede hacer cada vez que cambie de posición de forma inmediata ni que se note. La clave es ir acompasado con ella para que no lo note y fluya. En este punto, algo muy importante es mirar a la otra persona a los ojos, tampoco todo el rato de forma inquisitiva pero sí un 70-80 % de la conversación.
  1. Empatiza con la otra persona: intenta ponerte en sus zapatos e intentar sentir lo que siente. Si eso además lo muestras en tu rostro irás acompasado con sus sentimientos y la otra persona se sentirá más comprendido por ti.
  1. NO JUZGUES, NO JUZGUES, NO JUZGUES: No existe algo peor que el que yo esté contando algo y la otra persona me diga lo bien o mal que le parece. Seguramente eso ya lo sepa la persona que está hablando y (a no ser que lo solicite) si nos mantenemos al margen de decirle lo bien o mal que nos parece esa persona no sólo se sentirá mejor sino que se animará a contarnos más cosas que igual no se atrevía por lo que pudiéramos pensar. Esto es fácil de decir cuando la conversación no tiene que ver conmigo, pero ¿qué hago cuando la otra persona está hablando sobre mí y me está molestando lo que dice o cómo lo dice? Sigue leyendo y al final del artículo te daré mi opinión sobre ello.
  1. “Tirar de la cuerda”: existen técnicas que nos permiten sacar un poquito más de información sobre lo que está contando, una de ellas es repetir la última frase o las últimas palabras que ha dicho con una entonación interrogativa o como preguntándonos eso que ha dicho. Por ejemplo si alguien termina diciendo “y es que no soporto esa situación”; tú podrías decir “no soportas esa situación…?” dándole ese toque de continuación y de preguntarte. Un 90 % de las veces la otra persona seguirá contando cosas sobre el tema.
  1. Trabaja los silencios: En referencia al punto anterior, el que una persona termine una frase y tú te quedes en silencio hará que siga hablando y pueda sacar cosas que en principio tenía “escondidas”. Este silencio hay que hacerlo desde una actitud tranquila y transmitiendo (especialmente con la mirada) confianza y el “estoy aquí, puedes estar tranquilo” para que ese silencio se acoja de forma positiva.
  1. Pregunta, no sentencies: Seguramente la persona que nos está contando algo ya sabe si lo que está haciendo está bien o mal y también lo que quiere hacer. La mayoría de las veces busca un apoyo y un refuerzo para sentirse comprendida y que lo que está haciendo, lo que hizo o lo que va a hacer no es malo (si pensara que lo que va a hacer está todo bien y estuviera segura no creo que nos lo estuviera contando). Así que esa personas no necesita saber lo que tú harías (a no ser que te lo pida); lo mejor que podemos hacer es preguntar e indagar en esa preocupación. Así también se sentirá menos juzgada.
  1. Preocúpate de sus emociones: Con referencia al punto anterior, si preguntamos sobre cómo se siente la persona y no juzgamos ante su respuesta, esto le hará más consciente de cómo le está afectando y de posibles caminos que puede tomar y también se sentirá mejor al compartir sus emociones contigo y no verse juzgada de ninguna forma.
  1. Actitud, atitud y actitud: muchas de estas claves pueden resumirse en tener una actitud determinada hacia esa persona. Si escuchamos desde nuestra curiosidad sana; desde la preocupación por ella; confiando en ella; sabiendo que sigue siendo una buena persona piense lo que piense. Si pensamos así lo transmitiremos inconscientemente con nuestra forma de comportarnos y eso lo notará la otra persona.

Aquí te mostramos un vídeo que puede apoyar estos consejos que hemos compartido y algún aspecto más sobre la escucha activa:

¿Qué ocurre cuando están diciendo por ejemplo algo negativo sobre mí y me afecta emocionalmente?

En este caso es un poco más complicado: si están contándote algo que de alguna manera te afecta emocionalmente (sorpresa, ira, enfado, tristeza, etc.) especialmente si es una emoción desagradable…y qué pasa si me están diciendo cosas de forma no constructiva y agresiva… bueno ahí quizás debería de preguntarte ¿qué es lo que quieres hacer? Es decir, según lo que quieras conseguir podrás actuar de una forma u otra. Dicen que cuando nos relacionamos con los demás evaluamos inconscientemente 3 factores: el coste emocional, mi objetivo en esa situación y mi relación con esa persona. Así que según lo que pese más podrás actuar de una forma u otra, si quieres más información sobre cómo tomamos las decisiones y en base a qué, lee este post.

Pero pongamos un ejemplo cotidiano de “alguien que me quiere me dice algo malo sobre alguien al que yo quiero también” (un amigo me habla mal sobre mi pareja). Aquí yo creo que no hay fórmulas mágicas y que dependiendo del caso privarán unas cosas u otras pero yo aquí intentaría aplicar varias cosas:

  • Dejarle que termine y diga todo, siempre y cuando no empiece a insultar o a realizar críticas totalmente destructivas en cuyo caso puede que haya que pararle los pies: “oye, esa persona me importa mucho, te rogaría que fueras más objetiva o que no le insultes delante de mí“.
  • Empatía: si esa persona te está diciendo eso será por algo… ¿Por qué? ¿Qué es lo que realmente le hace daño de esa persona? Igual no es exactamente lo que está contando y es algo que hay detrás… Puedes incluso preguntárselo “oye me has dicho esto pero estoy notando como que hay algo detrás de eso que es lo que realmente te duele“. Si lo preguntas sin juzgar seguramente se sienta cómoda la otra persona para contártelo.
  • Asertividad: como decía, dependiendo de cómo esté hablando la otra persona igual me empieza a hervir la sangre y tengo que cortarla. Igual tengo que expresar mis enfados, por ejemplo: “estoy sintiendo mucha rabia / tristeza al escucharte decir esto sobre mi hermano” (mejor que “me estás empezando a enfadar“, o “me estás haciendo enfadar“); recordemos los mensajes YO que veíamos en el artículo de la asertividad (“Me gustaría que no hablaras así porque yo me siento mal”).
  • Escúchate a ti y mira tu cuerpo: mira tu cuerpo cómo va reaccionando e intenta interpretar lo que te dice (“me acaba de dar un punzamiento en la barriga y eso lo suelo sentir cuando siento miedo”, “me está entrando un dolor en la frente que me dice perfectamente que esto me está molestando”, “me estoy empezando a sentir mal con ganas de llorar, me estoy sintiendo triste”. Cuanto mejor sepas la emoción o emociones que estás teniendo en base a lo que está hablando la otra persona, mejor podrás saber cómo gestionar esa situación y actuar para darte lo que esa emoción te está solicitando. Recuerda que las emociones son información de nuestro cuerpo que “solicitan” cosas y cuanto mejor las conozcamos mejor podremos darnos lo que nos hace felices.
  • En este tipo de conversaciones más complicadas no suele haber fórmula mágica y el que mejor sabrá cómo actuar en cada momento serás tú, así que no te sientas mal si no estás 100 % seguro de lo que “tienes que hacer”.

Existen más claves o pautas para aplicar la escucha activa y que la otra persona se sienta escuchada. Espero que puedas aplicarlas. Sería interesante saber lo que opinas sobre ellas, si estás de acuerdo o no; si tienes más que añadir y sobre todo te animo a que las pongas en práctica y nos cuentes los cambios que has visto en tus conversaciones una vez puestas en marcha estas técnicas de saber escuchar.

Si conoces a alguien al que le pueda interesar este post sobre la escucha activa podrías compartirlo a través de tus redes sociales, sería un orgullo para nosotros 🙂

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Titulado Experto en Inteligencia Emocional, Coach Personal y Ejecutivo, y apasionado de la Psicología y de cómo ser más felices cada día.

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